ATADO Y BIEN ATADO

La reciente noticia sobre la futura renuncia de Benedicto XVI, no ha dejado a casi nadie indiferente, incluso a los no creyentes como yo. Noticia triste para algunos, tal vez, alentadora para otros, porque puede suponer “cambios”, o como diría la señora Aguirre una “regeneración”, aunque, personalmente, lo dudo mucho. Sin duda la lectura más acertada es la contextual y comparada: es un verdadero ejemplo a seguir. Cuando se pierde  capacidad y legitimidad de mando, hay que saber retirarse, pero no como la señora Aguirre, sino de verdad.  El caso es que “aquí”, renuncia “todo cristo”,  MENOS “los nuestros”, y me refiero a nuestro monárca y su gobierno, el de Rajoy, que yo llamo el gobierno “de los peores”, porque nunca (en democracia) se había asistido a algo tan mediocre políticamente hablando.  Hasta Berlusconi les lleva ventaja, porque miente mejor.

Iniciamos un año malo cuya terminación es mala, según los más supersticiosos, porque acaba en 13, pero sabemos todos que no es el número el que conlleva la desgracia en nuestro páis, sino sus gobernantes. En Holanda, ha abdicado la reina Beatriz, próximamente lo hará el pontífice romano, pero aquí, en España, nadie suelta prenda, porque claro, es tradición no hacerlo, siguiendo aquella máxima franquista de que “todo está atado y bien atado” cuando, en realidad, la situación nunca había sido tan cáotica y “desatada”.

En los años 80, España llamó la atención por su capacidad  de cambiar: rápido y bien. Fue un ejemplo a seguir para todos aquellos países que también habían sido privados de bienestar y libertad. En Francia, en los noventa, era objeto de estudio para el bachillerato, lo recuerdo perfectamente, y lectura obligada la de algunos artículos, en particular los de Cambio 16, que expresaban esta voluntad de cambio que tuvo lugar.  Hoy, tristemente,  hemos vuelto a aquella  política del inmovilismo o resistencia al cambio. Creo sinceramente que los españoles nos merecemos algo mejor.