CATALUÑA DA UNA LECCIÓN DE DEMOCRACIA AL MUNDO

CATALUÑA DA UNA LECCIÓN DE DEMOCRACIA AL MUNDO

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¿Qué más puede decirse de cuanto ha sido ya dicho y estaba desde hace tiempo anunciado sobre lo que ha acontecido este domingo en Cataluña?

Ya Voltaire, en Le siècle de Louis XIV, escribía: “Cataluña puede prescindir del universo entero, pero sus vecinos no pueden prescindir de ella”. Es, pues, difícil encontrar nuevos argumentos o lecturas interpretativas sobre los hechos del 9 de noviembre de 2014 en Cataluña, ya que todos los expertos internacionales se han abocado a la cuestión. Por el contrario, hay que decir que el nivel de análisis de los expertos españoles ha sido más bien mediocre, comenzando por el del “gran diario” El País.

Ciertos intelectuales españoles tienen, no obstante, una mirada crítica sobre la hodierna España y se resisten a la tentación de lo “políticamente correcto”, como ha hecho, por ejemplo, el politólogo Ramón Cotarelo en la víspera del ejercicio democrático participativo catalán y, a posteriori, en un artículo publicado en su blog Palinuro (http://cotarelo.blogspot.pt/).

A pesar de las amenazas del gobierno conservador de Madrid, que hace que España una vez más se vuelva hacia el autoritarismo, el pueblo de Cataluña ha dado una lección magistral de democracia al Estado Español (de sobra conocido por su falta de experiencia en la materia) y, sin duda, a todo el mundo. Sí, este “simulacro de referéndum”, juzgado “inútil” por el diario El País, que no tendría valor jurídico (como se recrean en sostener los periodistas próximos al gobierno Rajoy, tiene, sin embargo, un alto contenido político y constituye un acto simbólico de rebelión contra la opresión española que dura desde hace siglos. Es precisamente esta opresión la que explicaría lo que se ha producido en Cataluña: la reacción de un pueblo burlado que quiere liberarse del opresor y que refleja la dialéctica de la acción-reacción. El intelectual español hace notar una verdad histórica cuando se interroga sobre su propio país: “¿Qué puede esperarse de un gobierno y de un país que todavía no ha condenado el franquismo?”

En lo que a mí concierne, pienso que los catalanes han demostrado que son un pueblo, una nación, que sueñan con la libertad, la emancipación respecto de España y que ello es posible. Hace un año decía en un twitter que se trata de un proceso sin precedente y que no se detendrá. En verdad, si miramos al pasado, la historia de la autodeterminación de los pueblos lo demuestra. Cuando un pueblo quiere ser libre, nada puede pararlo. Por eso, en un breve coloquio con el profesor Cotarelo, hice mención de Leni Riefenstahl, porque, aunque la comparación sea en un sentido muy diferente, estamos palmariamente ante el “Triunfo de la Voluntad” (Triumph des Willens) de un pueblo, teniendo en cuenta que en alemán “ein Volk” significa al mismo tiempo “pueblo” y “nación”. Pero habría que agregar que se trata, en el caso catalán (muy alejado del de la ilustre cineasta alemana), de un “triunfo de la voluntad democrática”, o sea de un “Triumph des (demokratischen) Willens”. Algunos dirán que no se trata de una voluntad general porque, a fin de cuentas, la mayoría del pueblo no ha votado, Cierto, pero eso sólo quiere decir que no han comprendido el sentido del título del largometraje de la riefenstahl (el del nacionalismo) y aún menos el de “voluntad general” concebido por Jean-Jacques Rousseau en su Contrato social y que designa “lo que todo ciudadano debería querer para el bien de todos”, en nuestro caso: la libertad del pueblo de Cataluña, la de poder, al menos, expresarse, pues la democracia –incluso si Rousseau la reservaba a un pueblo de dioses– es, sin duda, el mejor de los regímenes entre los hombres, en el sentido en que no hay en ella lugar para el silencio. Los catalanes lo han demostrado: han hablado a través de las urnas. Tal es el principio democrático que nos viene de la Atenas del siglo de Pericles : la “Isogonía”, es decir, el acceso a la palabra.