CHARLOTTE EN EL PÁIS DE LA CRISIS

452px-Grace_Kelly_-_High_Society

Acostumbrados a ver todas aquellas “viejas glorias” del franquismo desfilar ante los fotógrafos también llamados, a veces, malamente, “paparazzis”, la llegada de Charlotte Casirragi, hija de la Carolina princesa de Mónaco  a España, con ocasión de una fiesta de sociedad, ha supuesto un toque de auténtico glamour en nuestro triste país gravamente afectado por la crisis. Evidentemente toda esta parafernalia tiene un coste, el que habrá desembolsado la firma francesa Cartier para traerla hasta tierras españolas, el cual desconozco y prefiero no saber, pues seguramente indignaría a más de uno por los tiempos que corren.

Que los príncipes reinantes o no reinantes, hijos y/o hijas de los mismos se presten voluntarios, o no, para acudir a fiestas de sociedad y/o comerciales, es un cuento “más viejo que la noche de los tiempos”. El caso es que, últimamente, más bien se desplazan y acuden a los eventos, no por altruismo o filantropía, sino por razones económicas. La dudosa  relación de  Carlos de Inglaterra con una firma dedicada a montar cuartos de baños levantó ya muchas sospechas: no se sabe bien si es que el heredero quería renovar  baños, presentar a Isabel P.  a su madre Isabel II, o  si en cambio es simplemente una supuesta predisposición en vender fácilmente su  imagen a cambio de libras esterlinas. Entonces,   me pregunto: ¿estarán todos ell@s caninos? La crisis entonces haría mella en la llamada “Alta sociedad”, lo que significaría que  también corren malos tiempos para los miembros de las familias reales, o tal vez sea, pero sólo tal vez, una prueba más de su presunta reputación  , la  que dice que son un atajo de gorrones, caraduras, vagos y, en muchos casos, sacacuartos.

En cualquier caso, las fotos demuestran que el evento ha sido pintoresco, más  parecido probablemente a una retrospectiva de “naturalezas muertas” , donde ha destacado, sin lugar a dudas, esta chica por su belleza y elegancia, tal y cómo lo hacía su abuela, la hermosa Grace Kelly.

No acostumbro a comentar este tipo de acontecimientos, pero sólo quisiera reflejar lo mucho que apesta a dinero, el que invierten las firmas de lujo en sus campañas de comunicación y publicidad. Porque claro, me imagino que también será un sector afectado por la crisis, de modo que ya no valen aquellos viejos rostros de la sociedad española casposa, sino que después de mucho hacerse rogar, consienten en desplazarse las figuras más jovenes del Gotha europeo.Me imagino que entre tanta “momia”, esta joven e ingenua princesa, o hija de princesa habrá pensado:” ¡Derrocho tanto glamour que sudo purpu