DELENDA EST MONARCHIA

            no-monarquiaJunto con las fiestas religiosas, “navidad”,  ” reyes “, y  lotería del Niño (jesús),  se ha sumado una cuarta festividad, la de un rey, que no es  un personaje de belén porque no sé si podría convivir con una mula y un buey,  pero que existe en la realidad y que no es leyenda, se trata de Juan Carlos de Borbón, rey de España no (directamente) por la gracia de un dios, sino gracias al dictador y tiráno Francisco Franco, por tanto, en cierta medida, indirectamente, por la gracia del dios de los católicos. El diario El País, que es muy politicamente correcto respecto a esta cuestión,  le dedicaba hace una semana exactamente unas  cuantas páginas al monárca y la supuesta “crisis” que atraviesa la institución. ¿Causas? probablemente más de una, o tal vez quieran los mienbros de la familia real ser o parecer, como diría Nietzsche “humanos, demasiado humanos”, y así dar la sensación que también padecen la crisis. Yo diría que no. El País le dedicó tres o cuatro páginas al monárca con motivo de su cumpleaños, un poco exagerado, en mi opinión,  para una persona que carece de responsabilidad política, aunque no deja de ser el jefe de un Estado, de una monarquía parlamentaria, un rey que reina pero que no gobierna. Esta última frase lo dice todo, excepto su coste económico.

¿Qué contó el País además de elogiar, como siempre, la figura del monárca? Además de volver a afirmar incansablemente sus virtudes, también señaló  algunas de sus torpezas y calamidades (cacerías de elefantes) desleznables, porque de no ser así, tratándose del diario El País, sería el colmo, ya que últimamente lo encuentro un tanto acomodaticio y docíl sobre ciertos temas como éste. Pero claro, sobre la jefatura del Estado no se puede hablar con demasiada libertad so pena de ser perseguido, puesto que  se ha endurecido la legislación que protege a la institución, además de la conocida e  “inaceptable” inviolabilidad del Rey, y los supuestos pactos secretos que existen con la prensa, según se dice.

El asunto es que la institución está en plena crisis cuando, no hace poco, gozaba todavía de mucha popularidad, sobre todo tras los sucesos del 23F y, aún más, durante los años que siguieron, con una tradición  socialista que le fue muy favorable ( se suele decir que el monárca se siente siempre más cómodo con la izquierda que con la derecha que le hace la pelota). El caso es que tras los escándalos del yierno de rey, la institución está en un aprieto, es decir, que atraviesa ciertas dificultades. En España, parece que los yernos suelen ser problemáticos. A Franco también le pasó con Villaverde.

Sí, la institución está en crisis es , primero, por una serie de causas recientes. Pero en realidad el asunto viene de lejos. ¿Cómo no va a estar en crisis la monarquía española? La crisis de las monarquías viene de largo, porque no es una institución democrática y la gran Revolución, me refiero a la de 1789, la francesa, lo evidenció. Más de doscientos años después de que Luís XVI fuera guillotinado, ¿Cómo se puede tolerar todavía, en pleno siglo XXI que la magistratura suprema se trasmita por filiación en el seno de una misma familia, pese a que muchos la quieran maquillar de parlamentaria?  El principio hereditario dificulta enormemente el  encaje con la racionalidad democrática. Y quien diga lo contrario es que es un cortesano que vive del cuento real. Todavía leo y oigo  con consternación en ciertos medios que se habla de Juan Carlos como el “soberano”, cuando en España no hay más soberano que el pueblo español.

Evidentemente, con el paso del tiempo, las viejas monárquías europeas, las que han sobrevivido (Nórdicas, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Bélgica….), han evidenciado su capacidad de coexistir con el principio democrático. Eso es innegable. Pero en tiempos de crisis, como hoy, el debate sobre las  “repúblicas coronadas” vuelve a estar sobre la mesa, por el despilfarro que representan: cacerías millonarias, compras en Londres, hospitalizaciones en centros privados de sanidad, asuntos turbios del yerno etc. Y , evidentemente, todo ello a costa del contribuyente-ciudadanos. Todo ello, en mi opinión, además de antidemocrático es inadmisible.

Mi opinión es que como todos los asuntos que hemos heredado del franquismo, y que por lo tanto no se han revisado, es decir las grandes cuestiones pendientes como la no separación entre la iglesia católica y el Estado, la jefatura del Estado o los nacionalismos históricos, siguen allí planteando problemas, porque el franquismo impuso su visión  ancestral, antidemocrática y totalitaria de la política, que la famosa “transición” (1975-1978) sólo ha reformado en apariencia, pero el fondo de la cuestión está sin resolver. Sobre estos puntos, la transición a la democracia es inconclusa, y tal vez signifique que todavía seguimos en plena transición, no hacia la democracia esta vez, puesto que democracia representativa sí que hay, sino hacia el republicanismo entendido no sólo como forma de Estado, sino como forma de  gobierno.  POrque lo que está claro, es que la monarquía la impusó aquel hombre a quien llamaban Caudillo y que seguimos en un modelo concordatario de relación iglesia-Estado muy parecido al de 1953, me refiero a los cuatro acuerdos de 1979 con la santa sede, precedidos con uno en 1975.

  ¿Es la forma republicana laica el destino final de la transición? ¿Por qué no? Sería lo más lógico. ¿Y con Cataluña independiente? Pues tal vez con todo ello, España consiga ser un Estado-liberal y moderno en toda regla.