DUELO ENTRE MUJERES

DUELO ENTRE MUJERES
La prensa francesa se está volcando en el muy reciente libro que trata del conflicto abierto entre Ségolène Royal y Valérie Trierweiller. Que la prensa francesa como Le Nouvel Observateur, por ejemplo, se centre en tal asunto es realmente poco edificante. Es una historia más propia del “Soap Opera” americano, al estilo de la serie de los años 80 “Dynasty”, cuando Joan Collins y Linda Evans se peleaban en una piscina por amor a un poderoso magnate del petroleo. Claro que al final, esta historia es muy reveladora de lo que suponen los resortes del poder. No he leído el libro, todavía no me ha dado tiempo, pero es mi intención hacerlo, porque cuando de Ségolène Royal se trata, por interés y admiración, doy media vuelta y miro hacia atrás, hacia este gran país, esta gran nación que me vio nacer: La France!!!!!!
Empiezo por donde hay que empezar, por Ségolène. ¿Por qué?Porque me gusta más, porque siempre me ha gustado, porque la encuentro más inteligente, más guapa. Fue mi candidata en las elecciones presidenciales del 2007, y abiertamente lo digo por si a alguien le queda alguna duda después de montañas de cosas publicadas sobre ella. He sido siempre un incondicional de sus diversas candidaturas y de su movimiento/plataforma/ thinktank llamado “Désirs d’avenir” (Deseos de futuro). Ségolène Royal fue compañera sentimental del actual Presidente de la República francesa, François H. Nunca llegaron al matrimonio, total ¿para qué? Cuando dos seres se quieren, también pueden dejar de quererse, y los papeles no son más que complicaciones para que uno pueda volver a construir su vida. A Ségolène todo el mundo la conocía, no por el actual Presidente, sino por ella misma, por su trabajo, su labor al frente de varios ministerios y, sobre todo, por su candidatura a la presidencia de la República en el 2007. Lamentablemente no consiguió ganar al asusto Nicolas Sarkozy que, por supuesto, utilizó el existente malestar de entonces entre Ségolène y François durante el famoso debate que tiene lugar entre las dos vueltas de las elecciones presidenciales. Ella se quedó pasmada, recuerdo perfectamente la escena cuando el pérfido Sarkozy le dijo que “él podría facilitar la comunicación entre ella y el entonces primer secretario del partido socialista” o algo parecido. Sobre la lamentable victoria de Sarkozy, queda poco por decir, no hay más que ver el balance de sus cinco años como Presidente de la República. Además, como mal perdedor, se ha retirado, todo lo contrario de Ségolène quien al término de las elecciones de 2007 dijo que ” Quelque chose s’est levée devant vous qui ne s’arrêtera pas” (Algo se alza ante vosotros…que no se va a detener), en alusión a una famosa frase pronunciada por François Mitterrand. Y, en efecto, la derrota de 2007 no la detuvo. Tampoco se detuvo Mitterrand, pero François M era un hombre, Ségolène, por suerte o por desgracia, una mujer. Compitió frente a Martine Aubry para la secretaría del Partido Socialista, volvió a ganar en su región, el Poitou-Charente, y no dejo en ningún momento de ser la principal voz de una oposición socialista poco estructurada en torno a un liderazgo de Martine Aubry algo débil. Se presentó a las elecciones primarias socialistas llamadas primarias ciudadanas porque “abiertas” para poder ser, de nuevo, candidata a las últimas elecciones presidenciales, las perdió, y dio todo su apoyo a su antiguo compañero sentimental, el actual Presidente. Evidentemente, en política todo tiene un precio, como casi todo en esta vida. Si Hollande gana, Royal debe convertirse en Presidenta de la Asamblea Nacional Francesa, la cámara baja, es decir, la que importa verdaderamente en el sistema político francés. Para ello, Royal necesita un escaño para dar este salto cualitativo. Además, supone un paso de página en la historia de la República. sería la primera mujer en ocupar el puesto, el tercero más prestigioso después de la Presidencia y del Primer ministro. ¿El escaño? Lo tuvo en su día, en la circunscripción des Deux-Sèvres, su antiguo feudo, que la “desgraciada” abandonó por ser congruente a su oposición al cumulo de los mandatos políticos. Para ello el partido Socialista aparta a Olivier Falorni de la circunscripción de la Rochelle. Falorni desautorizado, se presenta a pesar de ello como candidato disidente, y allí empieza a actuar una supuesta MANO INVISIBLE: se trata de la de Valérie Trierweiler, la actual compañera sentimental del Presidente y su “famoso Twitt” lapidario de apoyo al disidente, que ha dado la vuelta al mundo.
Lo interesante de la historia que yo desconocía, es que el asunto viene de largo. Parece ser que es una contienda más larga que la Segunda Guerra mundial: 15 años, y con efectos poco comparables, claro. Los primeros tiroteos tuvieron lugar a finales de los 80. Incluso, parece ser que fueron casi amigas. Una batalla entre una antigua periodista de Paris Match, Valérie, por tanto de la prensa rosa francesa, con la que seguramente ha sido una de las mujeres más mediatizadas desde María Antonieta, es decir, Ségolène que en 2007 fue rebautizada como la Zapatera en alusión a José Luis. La comparación con María Antonieta es odiosa, lo lamento, pero es que ahora mismo no encuentro paragón en la historia republicana.
Ninguna de las dos, Ségolène y valérie, ha dicho la última palabra. Me imagino que como es digno de un culebrón habrá que terminar con aquella famosa expresión: TO BE CONTINUED.
Desde un punto de vista politológico, carece totalmente de interés. Pero, si se me permite, voy a leer el libro, porque no deja de ser, una vez más, un asunto de puro machismo repugnante. La lucha por un hombre que tiene el poder, ya que aquí, ni la una ni la otra ha conseguido romper el llamado “techo de cristal”, el famoso techo que impide a las mujeres conseguir sus objetivos profesionales. Por un lado, una serie de fracasos políticos debidos, en gran parte, a que el partido socialista francés, es un partido donde mandan los hombres, y por otro lado una cortesana, al estilo Pompadour, que en cualquier momento podría verse de patitas a la calle por ser demasiado ambiciosa. Este es, según mi modesta opinión, el trasfondo del asunto: la historia de un hombre poderoso, que sin ser Brad Pitt, ha hecho llorar a más de una y no dejará jamás , que ninguna de las dos, le robe, como hizo Prometeo, el fuego del poder.