EL BESO DE LA PROTESTA

                             PROTESTAS CON AMOR

Es curioso como a veces no hace falta gritar, ni manifestarse para hacerse oír, sino que un simple beso es suficiente para demostrar al mundo, que la democracia es el terrirorio de la libertad.  Éste ha sido el caso de las dos chicas que se han besado públicamente para demostrar que nadie les impedirá ser felices, y menos aquél atajo de mujeres con caras de amargadas,  llenas de odio, intransigentes, intolerantes y, lo más probable,  todas ellas ultraconservadoras.Tengo entendido que la foto se difundió las pasadas semanas en casi todos los medios de comunicación que defienden la libertad, los derechos fundamentales y, por tanto, la dignidad de la persona humana, porque de eso trata este beso, de demostrar que los homosexuales tienen los mismos derechos que los heterosexuales o los bisexuales, que son personas de pleno derecho y, como consecuencia de ello, pueden entonces besarse, casarse, formar una familia feliz etc.

Todo ello  ha coincidido con  las protestas de los movimientos ultraconservadores y reaccionarios, lo que viene a ser lo mismo,  en su mayoría católicos, que no es de extrañar, en contra de la legalización del “matrimonio para todos y todas”. Así es como los franceses están adaptando su vieja legislación a los tiempos modernos, reconociendo, bastante tarde en mi opinión,  el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo y demás derechos coetáneos. Evidentemente, la iglesia católica se ha opuesto drásticamente a esta nueva legislación: era de suponer, por lo menos a mí no me ha sorprendido. Algunos franceses se sorprenden que la iglesia católica tome este tipo de postúras, y seguramente no se imaginaban que estas medidas despertarían tanto odio entre las filas de los fieles de la iglesia de Roma, es decir, la de Pedro. Pues así es. Y lo explicaba ayer en un foro francés donde precisamente se reflexionaba entrono a este tema. Fui muy claro al respecto, y quise comunicarles mi experiencia, porque presencié los mismos acontecimientos en España, hace unos años cuando desfilaban las familias católicas en la puerta del sol expresando, con rabia y fobia, su rechazo a las medidas del gobierno del presidente Zapatero encaminadas al reconocimiento de los homosexuales como personas de pleno derecho.

A estas protestas de la iglesia de los católicos, se ha sumado la derecha francesa en su conjunto, y tampoco tiene mucho misterio, yo diría que es casi lógico : el centro-derecha del antiguo presidente Sarkozy que siempre se opuso, y  la derecha tradicional católica que con los años se ha identificado nítidamente con la extrema derecha de Le Pen, y que naturalmente se ha encarado inmediatamente.  Así están las cosas en nuestro páis vecino. Y todo ello, por supuesto, era de esperar después de tantos y tantos años de gobiernos conservadores (dos mandatos de Chirac y el eterno mandato de Sarkozy). Ségolène Royal ya defendió la causa homosexual en su día, cuando estuvo a punto de ganar en el año 2007. Hollande ha recogido el guante y se ha puesto manos a la obra. Enhorabuena, Señor Presidente, o como dicen los franceses, “Chapeau!”.

Desde aquí,  quiero comunicar todo mi apoyo al gobierno del señor Hollande y, sobre todo, a todos los franceses y francesas que gracias a esta legislación dejarán de ser discriminados, porque para conseguir una igualdad material, antes hay que obtener la igualdad formal, la que asegura la propia ley.