EL CASO BABY LOUP/ THE BABY LOUP CASE

Natalia   NATHALIE BALEATO: LA MARIANNE DEL CASO BABY LOUP

Baby Loup es una guardería francesa, abierta en 1991 en Chanteloup-Vignes, en la región de la Isla de Francia. Se creó como asociación sin ánimo de lucro y, por lo tanto, se rige de acuerdo a la ley de asociaciones de 1901 y por sus propios estatutos en donde destaca la importancia en materia de laicidad. Es este asunto, la laicidad, el que ha hecho que la guardería salte a la escena nacional, cuando, en 2008, una de sus trabajadoras, Fatima Afif, decidió vestir el velo islámico. Esta manifestación de religiosidad, bastante contraria al principio constitucional y legislativo de laicidad francés en un establecimiento financiado al 90 % por fondos públicos empezó pronto a plantear problemas a partir del momento en que la mencionada trabajadora decide imponer de forma manifiesta sus creencias religiosas a través de un símbolo religioso, en este caso el velo sabiendo que, en Francia, existen dos leyes que recogen la prohibición de mostrar signos religiosos ostentosos de cualquier tipo en el ámbito público, la Ley de 15 de marzo de 2004, que prohíbe el velo o hiyab, y la Ley de 14 de septiembre de 2010, que prohíbe el uso del velo integral, niqab y burka.

Fátima Afif fue contratada en 1992 por la guadería Baby Loup en calidad de educadora, ejerciendo como directora adjunta. No obstante, sería despedida de la guardería el 19 de diciembre de 2008 por falta grave contra las disposiciones del reglamento interno de la asociación al llevar el velo islámico. Tras esto, Fátima, considerándose objeto de una violación de sus derechos presentó su caso el 9 de febrero de 2009 ante el Tribunal de Primera Instancia de Mantes-la-Jolie, solicitando la nulidad de su despido y reclamando ochenta mil euros en concepto de daños y perjuicios. Al mismo tiempo presenta su caso ante el Tribunal contra la discriminación y por la igualdad (HALDE, por sus siglas en francés).

En marzo del 2010, HALDE condena a la guardería por discriminación; sin embargo, en abril de ese mismo año llega un nuevo presidente al tribunal, J. Bougrab, quien asegura que defenderá la laicidad desde su puesto de responsabilidad. De esta manera reabre el caso Baby Loup, pero a pesar de los esfuerzos de Bougrab, el 2 de noviembre de ese año el tribunal confirma que el despido es improcedente. No obstante, J.Bougrab pide que el caso vuelva al tribunal de Primera Instancia de Mantes-la Jolie y el 13 de diciembre de 2010, este tribunal da la razón a la directora de la guardería, Natlaia Baleato, estimando que Fátima Afif ha cometido una “insubordination caractérisée et répétée”. Posteriormente el caso es presentado al Tribunal de Apelación de Versalles (Cour d’appel de Versailles), donde, el 27 de octubre de 2011, se confirma la decisión del tribunal de Primera Instancia, ya que considera que llevar el velo en el ámbito público de una guardería contraviene la Ley del 15 de marzo del 2004: “En las escuelas, colegios y liceos públicos, queda prohibido el uso de signos y vestimentas mediante los cuales los alumnos manifiesten ostensiblemente una pertenencia religiosa”

 La ley no se adecúa completamente al caso Baby Loup, ya que se refiere al alumnado, aunque el tribunal considera que sí porque es una profesora quien manifiesta ostensiblemente su fe.

No obstante, el caso llegará al Tribunal Supremo (Cour de Cassation) y el 19 de marzo de 2013, este tribunal anula la sentencia de apelación de 2011, que confirmaba el despido de Fátima Afif, ya que entendía que la legislación francesa afectaba únicamente a los centros públicos y no a los privados. Esta decisión provocó que los círculos políticos e intelectuales de Francia, tanto de la derecha como de la izquierda, salieran en defensa de la laicidad que esgrimía la guardería para justificar el despido de Fátima. Cabe destacar la implicación de actores políticos como el actual Primer Ministro francés, Manuel Valls o la intelectual Elisabeth Badinter que defendieron los intereses de la guardería a capa y espada además de miembros destacados del Comité laïcité République como Patrick Kessel, aunque según Natalia Baleato interrogada en París hace unos días con motivo de la entrega de Premios de la laicidad 2014, a pesar de haberse mediatizado y, de ahí, politizado, el asunto careció de respuesta política. «El Ministro Valls hizo muchas declaraciones de apoyo, pero faltó apoyo político en términos generales».

Por su parte, el Tribunal de apelación de París confirmó el despido con sentencia del 27 de noviembre del 2013, en abierta oposición a la decisión del Tribunal Supremo. El caso será vuelto a examinar por el Tribunal Supremo el 16 de junio del 2014 en asamblea plenaria y urgente, donde se pedirá la confirmación del despido y el 25 de junio de ese año el Tribunal Supremo confirmó el despido aduciendo que “la restriction à la liberté de manifester sa religion qu’il [le règlement intérieur] édictait ne présentait pas de caractère général, mais était suffisamment précise, justifiée par la nature des tâches accomplies par les salariés de l’association et proportionnée au but recherché” Es decir, que la restricción de la libertad a manifestar su religión que (el reglamento interno) manda no presenta un carácter general, pero está suficientemente precisado, justificado por la naturaleza de profesores de los trabajadores de la asociación y proporciona un buen motivo.

Finalmente, Fátima no recuperó su empleo y el ambiente enrarecido del barrio, de mayoría musulmana, hizo que la guardería tuviera que trasladarse a otro barrio. Para Natalia Baleato, galardonada en el año 2011 por sus esfuerzos en la defensa de la laicidad en Francia, el caso « ha supuesto 6 largos años de lucha por la laicidad». Era impensable, para mí que la laicidad no triunfara en este asunto porque hubiese sido una derrota para la República y, sobre todo para la emancipación de la mujer» me dijo Natalia en el Salón del Hôtel de Ville hace unos días. Porque de ello trató el asunto y de ello trata la legislación de la República francesa, es decir, no sólo de separación sino de «emancipación de la mujer». La República se vive a cara descubierta y, en este sentido, Natalia confirmó lo que algunos critican y otros defienden: «Francia es el país faro en materia de laicidad, sin embargo todavía queda mucho por hacer» incluso para la directora de la guardería «todo por hacer».

Gracias, Natalia, por tu inestimable ayuda y tus esfuerzos por lograr una victoria de la laicidad.