EL TEATRO DE LA POLÍTICA

       Este otoño se está convirtiendo en un auténtico teatro que me atrevo a llamar el “teatro de la política” por no decir Bordello politique  (Hans Chapot) o simplemente un circoComo en casi todos los teatros, tienen lugar representaciones de obras donde personajes diversos escenifican  conflictos de todo tipo, desde el clásico duelo que representan Obama y Romney, el “drama” del nacionalismo español causado por el nacionalismo catalán, o la “tragedia del rescate” y, por tanto, la patética obra de Rajoy. Esto sería lo más relevante de la cartelera que, en el fondo, carece de absoluta originalidad.

En el teatro como en la política, se suelen  repetir las mismas historias de siempre, lo que no quiere decir que la historia sea cíclica. Estas historias ” de siempre” suelen ser, por ejemplo,  la conquista del poder, simple y llanamente, por la vía regular de los comicios, ya que la vía violenta o los cauces revolucionarios son vistos como irregulares, de hecho tienen mala fama. El caso americano, en definitiva las elecciones presidenciales norteamericanas son un verdadero teatro en su sentido más literal, pues no hay más que ver los debates entre candidatos: es puro reality show. Y, además, es la historia del nunca acabar acerca de mayor o menor agresividad del sistema capitalista, el americano,  según quien gane, claro,  con la singularidad, sin embargo,esta vez,  de un posible rostro religioso, mormón, es decir sectario, o bien  rostro de color negro que dará lugar a un Obama part II, o sea probablemente malísimo remake porque las segundas partes lo suelen ser como Tiburón 2. En cualquier caso, mi más profundo deseo es que gane el segundo, porque con el primero entraríamos en la Era del Tea Party, y eso, sería peligroso de verdad: homosexuales  perseguidos,  aborto prohibido, pena de muerte generalizada, y probablemente Macartismo de nuevo cuño.

Otro teatro, pero  patético esta vez, es el que tiene como consecuencia el amargo y desesperanzador panorama español:  el asunto del  “rescate” que no acaba de decidirse y Les liaisons dangereuses con Fraü Merkel.  Y lo mismo, es una historia de las de “siempre”, la explotación ya no del gran empresario sino del capitalismo financiero. Los que prestan explotan a  los súper endeudados, porque la deuda pública, que no es asunto de antes de ayer, sino que viene de largo, tiene un precio y muy alto. Esto de la deuda pública,  de todas formas, aunque nos lo quieran presentar como el problema de los tiempos modernos o posmodernos, ya existía en el Antiguo Regimen, no es ninguna novedad,  de hecho, directamente o indirectamente dio lugar a la Revolución de 1789, salvando las distancias, y llevó a Luis XVI a la guillotina. POr eso digo que la deudas se pagan y muy caro.

Tal vez lo más original de este otoño lo constituyan las elecciones catalanas, porque de allí saldrán resultados, electorales, la lectura aritmética de las elecciones y, sobre todo, según mi opinión lo más esperado, las  respuestas a unos interrogantes de interés nacional y, en este sentido, la segunda lectura y más interesante: ¿Es España un Estado-Nación? ¿Podría serlo Catalunya? ¿Sobrevivirá Rajoy a esta posible Tempesta di  mare? ¿Será capaz de mantener el timón de su nave, la “Gran España”? Lo más probable es que no, aunque si sigue empleando los métodos  del puro fascismo como está haciendo en el caso de la autoría del 25S, tal vez acabemos con una noche de los cuchillos largos, pero sin los rasgos artisticos del fascismo. Entonces es posible que cuando todo se vaya  al carajo, o sea la Hispania , y  entonces caiga el telón,  aparezca  mediante ley del eterno retorno una Esperanza Aguirre, regenerada y dispuesta a salvar España como lo hizo Francisco Franco por la gracia de su dios, el de los católicos.  Esto sí que sería digno de una obra de teatro, y de las grandes.¿Posible? Posible.

¿Teatro político? Yo diría más bien “teatro de la política”, porque lo primero, creo,  es un genéro específico de teatro, el contestatario al estilo “Mariage de Figaro”.  Yo sólo quiero resaltar la dimensión teatral de la política que se está llevando a cabo: escenificación,  entradas y salidas del escenario, temas Shakespearianos como” la duda” de Rajoy frente al rescate, “la ambición desmedida” de  Artúr Más, “la venganza” eventual de Aguirre que se deja entrever, y obviamente el “coma” o “muerte”  de un PSOE-PSC que no hace NADA, y eso a mi personalmente me preocupa. El ausente o los ausentes de la cartelera de este otoño son PSOE y PSC, juntos o por separado. Cuestión harto interesante sobre todo si consideramos que en su día fueron los protagonistas de nuestra historia. Pero ausente está también la socialdemocracia en Europa,  porque el pobre de Hollande está un tanto aislado. Bueno, seamos optimistas y digamos que es digno del ya conocido “excepcionalismo francés”. A lo mejor, cuando menos lo esperamos,  y con las elecciones del 2013, los alemames se libren  del mal, y por fin demos, en Europa,  un portazo al neoliberalismo despiadado.

Evidentemente, vista la dimensión muy teatral de la política, no me extraña que las nuevas generaciones, las  que mi querida amiga Ana de la facultad de Historia llama la “generación de las olimpiadas” osea los nacidos en torno al 92,  estén tan distanciadas de “lo político”, consideren sólo al MYSELF, el bienestar de su propio yo, NO SÓLO porque no han ido nunca  al teatro, y les aconsejo que vayan algún día aunque sólo sea por curiosidad, sino porque eso, la situación actual, la forma de gobernar y los métodos empleados carecen de seriedad y, sobre todo, de eficacia, porque la política se mide  por su eficacia, y eso se ha difuminado y desvanecido por completo.

Hay que quitarles las MASCARAS a esta pandilla de ladrones una vez por todas, porque SON unos auténticos ladrones. Viven del cuento y a nosostros nos lo quitan TODO. Esta es la visión que de la política tienen las nuevas generaciones. Y tal vez no esté muy alejada de la realidad. Y por eso la oposición  que constituyó en su día el movimiento 15M, realmente no ha calado hondo, porque le faltan jovenes, y sobre todo le falta aquél fervor que había en el 68. También falta  una auténtica OPOSICIÓN socialdemocrata. Hay que ponerse las pilas, nosotros, los socialdemócratas, de no ser así entonces caeremos en la solución del “cirurjano de hierro” si no es que ya estamos en ella. Si Francia ha podido deshacerse de aquél cantamañanas, los españaoles también lo podremos hacer.

Esta pequeña reflexión se la dedico a un amigo muy entrañable que está enfermo, aunque hubiese preferido escribir algo de mejor calidad, pero el tiempo a veces no me lo permite. Le dedico también el “Otoño” de Vivaldi: http://www.youtube.com/watch?v=BJddiptVH60