ELECCIONES NORTEAMERICANAS, II

La inminencia de los resultados electorales en Estados Unidos genera mucho nerviosismo porque, tal y como se ha dicho estos últimos días, están en conflicto dos modelos de sociedad bastante antagónicos: uno radicalmente intolerante, y otro menos fanático y, por tanto, más humano, aunque ambos modelos tienen más  que una cosa en común, como el sistema de libre mercado, el republicanismo, o la misma biblia. ¿Cuál es, entonces, el mejor? o ¿Cuál es el menos malo? Yo diría, que es menos malo el que supone menos agresividad, porque el capitalismo del siglo XXI, que es la suma de un capitalismo de “cuello blanco” y un capitalismo de “masas”,  ya es agresivo de por sí. En nombre de mi libertad de opinión y, seguramente, del sentido común, creo que los ciudadanos americanos deberían optar por el patrón menos agrio, menos intolerante, menos áspero, sobre todo , finalmente, por cuestiones de mera libertad,o sea de “freedom”, aquél gran valor que ellos ensalzan casi más que  la propia biblia. Que Obama es la mejor opción, no sólo lo digo yo, sino las dos cabeceras económicas, tanto el The Economist, como el Financial . La pregunta, entonces, es saber si este modelo, por tanto B.Obama, podrá imponerse.

La victoria del modelo “menos malo”, representada por Barack Obama, como es lógico, parece estar muy condicionada por  los indecisos, como siempre suele suceder  en casi todos los comicios, salvo cuando la batalla está ganada de antemano, como ocurrió en España con la última victoria de la derecha y,  entonces, no hay efecto sorpresa. En el fondo, cuando no hay intriga, es como si faltará  cierto espíritu democrático, el de la posibilidad de ganar, posibilidad que se prolonga  hasta el último minuto, algo casi orgásmico.Total que en España no hubo orgasma, si se me permite. En definitiva, como señala un amigo mío, las mayorías demasiado aplastantes, a menudo dudosas, carecen de esencia democrática, aunque formalmente sean democráticas, hasta que se demuestre lo contrario, claro. Se da la circunstancia que en USA, toda apunta a que la mayoría no será abrumadora, algunos incluso hablan de “márgen microscópico”.

¿Quienes son los indecisos en los USA? Son indecisos, primero, los que, por su culpa, un derecho sin embargo, el derecho de voto, pero a equivocarse en mi opinión, podrían dar la victoria a un obcecado por los “valores religiosos” y, por tanto, no humanos, en un país teóricamente secular y laico, tal y como reza la primera enmienda. Y no sólo a un despreocupado por el bienestar de los más desprotegidos, sino a toda su camarilla del Tea, que tiene poco de party, sino mucho de oscurantismo. Entre los decepcionados por Obama I, y por tanto indecisos, están los que consideran que Obama les dio la espalda, como en la foto que adjunto, aunque en realidad, es muy probable que no les haya dado la espalda, sino que no le haya dado tiempo cumplir sus bellas promesas. El caso es que cuatro años podrían no haber sido suficientes para levantar una América heredada del clan Bush. En cualquier caso, si acaba siendo cierto que parte de la victoria demócrata depende de las minorías etnícas, de si van a votar o no van a ir, entonces yo no sólo les animo a que lo hagan, sino también creo que  deberían votar con conciencia para el futuro reconocimiento de sus hijos en una sociedad todavía que establece apreciables diferencias, concientes de que en su día sucedieron cosas como el caso Emmet Till o James Meredill y, ya que muchos de ellos serán cristianos, no olvidar aquella supuesta frase de Jesús de Nazareth que decía que, “hay que dar a César lo que es del César, y a dios lo que es de dios”, una frase evangélica que dice que religión y política deben ir por caminos separados, y que también se puede extender al dinero, osea al poder económico.

La imagen es de la Casa Blanca, en el dominio público.