EN ROUGE ET NOIR

I-love-sciences-po1                                                      DE PARIS….. A…. MADRID

A finales de los 90, en Francia, cuando preparabamos  el bachillerato, “le BAC”, muchos leíamos a Jean-Paul Sartre o Simone de Beauvoir  sin entender muy bien lo que contaban, pero nos llenaban de ilusión aquellas imágenes de los padres de la filosofía existencialista sentados en la terraza del Café Flore.  Entonces, muchos soñabamos en irnos a estudiar a París y pasar por una prépa Sciences-Po, o cualquier escuela preparatoria para las “Grandes Escuelas francesas”. Algunos conseguimos llegar a la capital: yo lo conseguí gracias a las pruebas de  historia y filosofía, porque en matemáticas sacaría la peor calificación de todo el Liceo, pues no me enteraba de nada.  También conseguí una ayuda del gobierno para poder alojarme en la capital, y eso, me imagino que se lo debo a los años Mitterrand que ya tocaban a su fín. Recuerdo perfectamente el primer libro que leí al llegar a la capital; “Le château de Barbe bleue” de George Steiner, y además, lo leí en a los jardínes del Château de Versailles, porque en aquél entonces me fascinaba el personaje de María Antonieta que he terminado llamando “MarieTo”.

A mi amiga Lee también le encantaba “MarieTo”,  Versalles,  Sc-po, aunque  vivía en un “hôtel particulier”,  y tal vez por eso no nos llegaramos a conocer en París, pero la suerte nos sonrío años más tarde en España. Desde entonces, ninguno de los dos ha vuelto a vivir a París, pero hemos construido  una amistad de hierro en base a incansables conversaciones sobre política, filosófica o literatura, como si estuvieramos sentados en el barrio latino, escuchando las canciones de Jeanne Mas, “lo más” de aquélla época, la cantante de “en rouge et noir”, que suena a Sthendal pero que no tiene nada que ver con el jóven Julien Sorel, aunque Lee y yo, cuando hablamos de política, somos “le rouge et le noir”, el alfa y el omega, muy propio de la dialéctica amigo-enemigo, pero que más de una vez me ha hecho ver la cosas con más realismo que mi idealismo “gauchiste” en “mode Royal” que, a más de uno, le saca de quicio.

Es él quien me ha aconsejado cambiar los colores de mi blog, y por eso le dedico este escrito, porque he optado por el “rouge et le noir” (el rojo y el negro), y porque en la vida todo debe tener significado, un sentido, y en este sentido prefiero el de la amistad.