ENTREVISTA A BEATRIZ GIMENO

SOBRE LA CAUSA LGTB ESTÁ «prácticamente todo» POR HACER. «Eso pasa por introducir la lucha contra la lgtbfobia en uno de los ámbitos más difíciles en España: la educación, que sigue en manos, en gran parto de la Iglesia.» Beatriiz Gimeno

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El nombre de la madrileña Beatriz Gimeno Reinoso es de obligada referencia cuando se habla de los derechos LGBT en España. Esta licenciada en filología semítica comenzó su activismo militando desde 1988 en las filas del feminismo, del cual es una de las mayores exponentes. En 1990 se adhirió al COGAM (Colectivo Gay de Madrid, más tarde Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid). A propuesta de esta organización, dos años más tarde se fundó la Federación Estatal de Gays y Lesbianas (FEGL), en la desde 1995 comenzó Beatriz a colaborar directamente, llegando a ocupar la secretaria general y entre 2003 y 2007 la presidencia. Fue precisamente bajo su mandato cuando se aprobó por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero la trascendental ley de Matrimonio entre personas del mismo sexo en España (Ley 13/2005). Al concluir su doble período como presidenta de la FEGLTB (entretanto se había enriquecido el colectivo con el aporte transexual y bisexual), pasó Beatriz a ser vocal de cultura de la organización, cargo desde el que ha defendido la inclusión de los estudios LGTB en la universidad. Beatriz Gimeno es una de las promotoras del feminismo lésbico, movimiento de denuncia del machismo existente dentro del colectivo gay. Tiene un hijo y está casada con Boti García Rodrigo, también activista de los derechos LGTB.

Beatriz Gimeno es autora de los siguientes libros:

  •  “Primeras caricias: 50 mujeres cuentan su primera experiencia con otra mujer”. Ediciones de la Tempestad (2002).
  •   “¿Seré lesbiana?”. Proyectos y Producciones Editoriales Cyan, S.L. (2004). En colaboración con Boti García Rodrigo.
  •  “Su cuerpo era su gozo”. Foca Ediciones y Distribuciones Generales S.L. (2005).
  •  “ La liberación de una generación : historia y análisis político del lesbianismo”. Editorial Gedisa, S.A. (2006).
  •  “ La luz que más me llama”. Olifante. Ediciones de Poesía (2009)
  •  “Deseo, placer”. InÉditor. Colección Imaginatio (2009).
  •  “ La prostitución”. Edicions Bellaterra (2012).

 Cuestionario:

  1. El feminismo: teoría (política) y praxis (acción política). cuál sería tu lectura de la evolución del feminismo en la democracia española hasta el día de hoy.

B. G: «Mirando esta evolución con perspectiva ha sido enormemente positiva. Veníamos de una situación en la que éramos menores de edad: en los primeros años de la democracia aun éramos ciudadanas de segunda y sufríamos importantes limitaciones legales. Piensa que el adulterio era un delito para la mujer, que podía llevarla a la cárcel y no así para el hombre. La igualdad legal, el divorcio igualitario, el derecho al aborto y, sobre todo, un cambio en las costumbres sociales que ha permitido que las mujeres puedan disfrutar de su libertad, incluida la sexual. Todo eso que hoy nos parece obvio, no lo era hace unas pocas décadas. Y se ha conseguido gracias al trabajo político del feminismo.

Pero hoy sufrimos una reacción comandada por lo que se ha dado en llamar neomachismo, que no es más que el machismo de siempre, ahora organizado y decidido a enfrentarse al feminismo. Estamos sufriendo un retroceso grande.»

 

  1. Qué opinas de la teoría Queer?

 B. G: «Es difícil hacer una calificación simple y breve de una teoría tan compleja y heterogénea. Como tengo que hacerlo diría que me produce sentimientos ambivalentes. Por una parte me parece que a veces se apropia de lo que, en realidad, son aportaciones feministas. A veces leo a autoras queer y me parece que sus aportaciones consisten en pasar por el filtro del lenguaje estructuralista y posmoderno cosas que ya dijeron las feministas hace décadas.

A veces también leo teoría queer que se precia de ser antiasimilacionista y veo que está hecha por sujetos perfectamente asimilados. Lxs teóricxs queer a veces identifican y nombran como tales a una serie de personas que son queer sin saberlo y, posiblemente, sin quererlo: travestis latinoamericanas, personas transgenéricas que asumen el género femenino con genitales masculinos,  los travestis de la película Paris is Burning,  las prostitutas trans de Caracas o de Bogotá… que demuestran con su existencia hasta qué punto el género puede ser un artefacto opresivo. El problema es que a estas personas se las convierte en queer a la fuerza, se las despoja de sus necesidades y de su voz. Cualquiera que haya hablado con estas personas sabe que lo que quiere la mayoría de ellas es lo que se llama despectivamente “asimilarse”: poder cambiar su sexo en el DNI, disfrutar de derechos laborales, disponer de leyes de protección… En muchas ocasiones el activismo queer se acerca a estas personas como si su situación social no las hiriera y como si su experiencia estuviera esperando que alguien la interpretara.

Y con esto acabo para decir que uno de los problemas que le veo a la teoría queer es que ignora las consecuencias reales del poder y la opresión y no propone alternativas políticas reales que ayuden a estas personas a salir de situaciones en las que ni ellas ni nadie querría estar.»

  1. ¿Cuáles, según tú, son los puntos fuertes del activismo LGTB tras aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en España? Qué es lo que ha quedado pendiente?

B.G :«Mucho. ¿Qué ha quedado pendiente para el feminismo después de la aprobación del voto para las mujeres? ¿y qué ha quedado pendiente para el racismo una vez abolidas las leyes segregacionistas? Pues el machismo, el racismo y, en nuestro caso, la lgtbfobia. Las igualdad legal es un comienzo imprescindible, pero no el final»

  1. Los gais y lesbianas en la derecha española: ¿lógica o contradicción?

B.G: «Lógico. La orientación sexual no tiene nada que ver con la ideología. Otra cosa es que durante mucho tiempo se escondieran porque la derecha no les aceptaba y porque era imposible hacer ningún tipo de carrera política en la derecha siendo gay o lesbiana. Una vez que la derecha acepta la igualdad, (igual que aceptó la de las mujeres), aunque sea una igualdad liberal, no verdaderamente emancipadora,  entonces no hay contradicción. Se trata de una igualdad que no se enfrentará a las estructuras heteropatriarcales de dominación, pero será bastante para algunxs lgtb.»

 

  1. La mujer y los gais en las iglesias: ¿los grandes afectados?

BG: «Supongo que sí, pero mi opinión aquí no es válida porque yo soy atea y profundamente anticlerical. Son afectados mujeres y gays, sí, pero también cualquier persona que sea pobre, que esté enfrente del poder, que esté oprimida…Las iglesias son instrumentos de poder y, como tal, reproducen las estructuras de dominación.»

 

  1. Existe un machismo gay como reflejo de la misoginia y la lesbofobia subyacente a nuestra cultura, ¿no existe también lo que podríamos llamar “androfobia” en el ambiente lésbico?

B.G: «La verdad es que no lo creo. Eso es lo mismo que cuando se dice que las feministas somos “hembristas” que odiamos a los hombres. Es tan simple como decir que los hombres, gays o no, se educan en una cultura patriarcal una parte de la cual se levanta sobre la opresión de las mujeres; las lesbianas, heterosexuales o no, nos educamos en una cultura patriarcal en la que aprendemos a valorar y a respetar a los hombres. Como es normal podemos hacer bromas sobre ellos o chistes, pero estos no implican nunca exclusión, dolor, violencia sexual etc. como a veces son los chistes machistas.  Buscamos estar con nuestras iguales para los ratos de ocio, pero yo jamás he visto a una lesbiana que verdaderamente desprecie a los hombres o les odie. Querer que un bar de lesbianas sea sólo de lesbianas no quiere decir que se odie a los hombres.»

 

  1. ¿Cuál es la agenda del movimiento LGBT para el futuro inmediato?

B.G: «Es muy extensa pero yo diría que la lucha contra cualquier forma de lgtbfobia. Eso es lucha contra la discriminación material pero también simbólica. Es decir, prácticamente todo. Eso pasa por introducir la lucha contra la lgtbfobia en uno de los ámbitos más difíciles en España: la educación, que sigue en manos, en gran parto de la Iglesia. Se trata de luchar allí contra la homofobia y la transfobia; pero no sólo para que lxs niñxs sean futurxs ciudadanxs igualitarios, sino también para que se reconozca que las personas lgtb no surgimos a los 18 años como tales, sino que ya éramos lgtb a los 5, 6, 7…La visibilidad de los niños y niñas lgtb es la asignatura pendiente»