ESPAÑA INVERTEBRADA

España: invertebrada e indignada.
La “invertebración” se evidencia en un Estado donde la coexistencia de varias naciones se complica cada vez más. A mi personalmente, tampoco me parece tan complicada, pero a otro@s sí. Lo que si pienso es que el modelo autonómico es caduco y estancado, por tanto, hace tiempo que se debía de haber pensado en otro marco de convivencia: federal en toda regla con una cámara alta auténticamente representativa de los “territorios”, o confederal por ejemplo. No, nos hemos aferrado a este modelo obsoleto de las “Comunidades autónomas” para demostrar, en parte, que el modelo de 1978 es intachable. Pues, no lo es. Hace tiempo que no lo es, y en muchas cuestiones que son debate de actualidad. Tal vez nunca lo haya sido en cuestiones como de las que vengo hablando: el reconocimiento de un marco político adecuado para los nacionalismos de tipo catalán, o la obligada separación iglesia-Estado sin la cual no hay laicidad verdadera, si consideramos que la laicidad es una exigencia democrática. En realidad, ambas cuestiones corresponden a los cleavages o fracturas, por un lado iglesia/ Estado, por otro Centro/periferia, que muchos Estados–naciones han superado, y otros no. En cualquier caso, el nacionalismo catalán supone un auténtico grito de rechazo, que no comparto pero respeto, el rechazo a seguir conviviendo con España. Habrá que ver como se las apaña el Señor Rajoy para moderar este conflicto, es decir, ir pensando a una respuesta coherente, de lo contrario se le irá de las manos, a través de una declaración unilateral de independencia, al igual que se le va de las manos el pueblo español, el que le ha votado, y con mayoría.
La legitimidad en democracia, es una combinación de legitimidad de “origen” (las urnas) y de “ejercicio”. Los defensores del autoritarismo también abogan por la legitimidad de origen, como el régimen de Franco, salvo que éste no tenía ninguna. El caso de Rajoy es distinto. Obtuvo una mayoría absoluta (legitimidad de origen) incuestionable, pero al poco tiempo la va perdiendo por su impopular y mala acción gubernativa (legitimidad de ejercicio). Dan fe de ello las encuestas y los gritos de los manifestantes de la calle entre otros. Ya no hablemos del ciberespacio. Todo ello constituye el pulsómetro de la política y de los gobernantes, que a día de hoy debe estar por las nubes, me refiero a muy alto. O tal vez no, porque vistas las reacciones que tiene el actual gobierno, su actitud “despótica” y “arrogante”, parece no inquietarle demasiado. Pues debería inquietar, porque la legitimidad de origen se pierde con el tiempo, con observar es suficiente, y la eficacia de las políticas, que es lo que le podría salvar es un auténtico desastre, habida cuenta que la “austeridad” no funciona, o funciona pero muy mal, tanto en España como en el resto de Europa.
¿Cuál es el futuro de España? Una gran cuestión cuya respuesta no tengo. Pero si tengo el deseo, de que el pueblo español del que formo parte, pueda gozar de nuevo de un marco de paz social y de bienestar general, dos condiciones necesarias para una vida relativamente feliz.