ESPERANZA AGUIRRE NO SE VA.

La señora Aguirre y la política
Esperanza Aguirre no se va. Es lo que ha dicho en su comunicado: sólo deja la “primera fila” y pasa a la “segunda”. De modo que no se retira de la política, sólo abandona la política mediática, la de los escenarios, la de las cámaras, la de la “teledemocracia”. Evidentemente, este salto, el de la primera a la segunda fila, supone la renuncia a la presidencia de la región, es decir, la Comunidad Autónoma de Madrid. En cierto modo guarda cierto paralelismo con el caso de José María Aznar, que nunca llegó a retirarse del todo, y de hecho sigue siendo un “primus inter pares” en el seno de su partido, el Partido Popular, a través de su fundación FAES. En definitiva, lo que no quieren estos dinosáurios de la política conservadora, es seguir en el punto de mira de los objetivos, quieren bajarse del escenario, un lugar extremadamente arriesgado donde un día te aclaman, y otro casi te apedrean. Creo que éste es el sentido de su equivoca despedida, una despedida en el sentido de la expresión francesa <<ce n’est qu’un aurevoir>> (eso sólo es un adiós, nos volveremos a ver).
Las causas son perfectamente comprensibles y respetables. Sobre ello no quiero entrar, pues son <<estrictamente personales>>. Para nada quiero, como lo está haciendo ya bastante gente empezar a especular sobre posibles causas desconocidas. La emoción también la entiendo: es humano emocionarse, Y MUCHO. Lo que no consigo entender es el exceso de emoción de algunos de sus colaboradores, los que por el contrario no se inmutan con las consecuencias de sus políticas en materia educativa, por tan sólo citar un ejemplo.
No obstante, como siempre en el caso de la Señora Aguirre, sus declaraciones o parte de ellas, no me dejan indiferente, y me refiero con ello a esta frase de <<nunca he querido ser una profesional de la política>>. ¿Entonces que ha querido ser? ¿Simple aficionada? Por su forma de hacer política, yo diría que cabe esta posibilidad. Una vez más, me ha dejado bastante perplejo. Politóloga sabía yo que no era, pero política sí que lo ha sido, y a través de altos cargos de responsabilidad, y mucho tiempo. No sé si con ello se refería a aquél texto del sociólogo Max Weber, en alemán “Politik als beruf” (la política como profesión) donde se distingue a los políticos profesionales o duraderos, de los ocasionales. También distinguía Max Weber la política como vocación, de los que viven de la política. Yo creo que la señora Aguirre se refería a que no desea dedicarle todo su espacio y tiempo, como lo venía haciendo hasta ahora, porque que no vivía exclusivamente de ello, creo, que era bien sabido.
Sobre su larga carrera profesional como política hay mucho que decir y opinar. Y como en las redes sociales y blogosfera me permito opinar, al margen de cierta imparcialidad que supone mi profesión, pues lo digo abiertamente: nunca me han gustado sus políticas “públicas” donde se mezcla dinero público y dinero, jamás he visto en su acción gubernativa un objetivo claro y nítido de “interés general”, aquél concepto que tanto gustaba a Jean Jacques Rousseau y a todos los republicanos, en principio, porque persiguiendo el interés general se concretiza la res publica, la cosa pública, es decir, el bien común. Evidentemente se me olvidaba lo más importante: que España no es república.