LA CUESTIÓN CATALANA: LA DIADA

La cuestión catalana
Independientemente de si me gusta, o no, veo que afloran banderas catalanas por doquier. El hecho es que lo respeto, y MUCHO. Otra cosa es si me identifico con las banderas de las naciones: la respuesta es que no, y con ninguna. Ni siquiera la francesa, si me apuran. Me suelo considerar “ciudadano del mundo”, y así voy por el mundo, con una bandera, la mía, que “soy yo”. La Diada de catalunya, expresa una realidad: que en el seno del Estado español habría más de una nación que no quiere convivir con la española. Lo primero que cabe preguntarse es si hay o no hay nación catalana. Si por nación entendemos un “querer vivir juntos” en base a lo que sea (valores, pasado, lengua, revolución, etnia…) entonces, sí, hay una nación catalana, y una española, y una francesa etc. Estatutos y Sentencias del Tribunal Constitucional han sido en parte, según mi opinión, pérdida de tiempo ante esta evidencia, si se me permite, la de que existe “nación catalana”. Si alguien tiene dudas, recomiendo que se vaya una temporada a vivir allí para averiguarlo, previo nivel C del catalán, sino lo tiene crudo. El caso es que una nación no deja de ser algo intangible, un sentimiento, absolutamente romántico porque propio del siglo XIX y que necesita concreción, porque el nacionalismo, en general, no se agota con el reconocimiento de la nación. Las naciones suelen ir asociadas a formas de organización política: el Estado, por eso se habla de Estado-Nación, que si me apuran es casi una redundancia, aunque hay a veces “Estados sin naciones” y “naciones sin Estados” (como dice M.Keatin g). Cataluña, es Nación, pero no es Estado, y lo problemático es que no encaja en el modelo plurinacional que ofrece el Estado español. Lo cierto es que los modelos multinacionales no funcionan demasiado bien (antiguo Imperio Austro-Húngaro o la antigua Yugoslavia). Donde hay más de una nación, suele haber conflicto político. A este conflicto, que requiere una gestión pacífica y democrática, se suma otro, viejo y nuevo a la vez: el de los recursos. Porque cuando los recursos son más limitados, como en tiempos de crisis, se hace más visible el instinto de apropiación del ser humano que los niños expresan muy bien a través de la palabra “MÍO”.