LA HOMOFOBIA ES UN DELITO

equality

CONDENA HOMOFÓBIA Y SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS  EN FRANCIA

Es posible que algunos lectores consideren que estoy siendo pesado con la causa gay, incluso repetitivo, pero considero importante seguir insistiendo sobre la necesaria defensa de los derechos de los homosexuales por los tiempos que corren y vistos los actos homófobos que se han producido en Francia estos pasados días. Trataré de eludir detalles escabrosos, ya que todos ellos se resumen a lo mismo: el odio. Hemos pasado del comprensible y habitual conflicto político,  a la violencia política  condenable y condenada, aunque no siempre, ya que el ministro del Interior francés, que por cierto es catalán, no dice ni “mu”. Yo, que también soy catalán, por lo menos, lo condeno como puedo desde lo privado hasta donde alcanzo en lo público. Entonces no dejaré de escribir sobre este tema, porque, simplemente, no es un asunto zanjado, como muchos conflictos políticos que toman la forma de una clásica relación de amigo-enemigo “agravada” por el odio, la rabia y el rencor. Algunos se preguntarán qué es lo que está pasando en Francia,  el país de la  revolución liberal de 1789, de la declaración “des droits de l’homme”.  Empecemos por los hechos, como si de un escrito de demanda judicial se tratara, porque la verdad es que el asunto reclama justicia, que consiste en dar a cada uno lo que se merece, y en estos casos de la homofóbia, muchos se merecen castigo, que se les imponga una pena, la consecuencia directa del delito. La homofobia es un delito que debería estar tipificado, en Francia y en el mundo entero, y no lo está. Estos últimos días, mientras el proyecto de ley sobre matrimonio entre personas del mismo sexo se encuentra en la cámara “alta” (senado), se han producido actos violentos de homofobia contra homosexuales y heterosexuales que defienden esta ley tan necesaria en una democracia que se reivindica avanzada. A algunos les rompen la cara, a otros les insultan cuando no les destrozan el coche. Y me pregunto: ¿Es eso normal? No, no es normal. O será que, entonces, Francia, no es una democracia avanzada. Porque esta es la pregunta o exclamación que suscitan dichos ataques. Ciertas personas me comentan que, en el caso de Francia,  no se lo esperaban.

Yo  sí me lo esperaba, porque he conocido gente cercana a estos grupos ultraconservadores, los mismos que en el año 2008 dinamitaron mi campaña electoral en Francia y me condenaron a “muerte políticamente”. Pero aquí sigo, con la política, día y noche, en las redes, en el estudio, en mi blog donde expreso mi opinión y, además,  más convencido que nunca. A la vez, también la estudio a través de la investigación, que no es mi objetivo en este blog.

 Los fanáticos que insultan a los homosexuales en Francia, son los mismos que insultan a los judíos, a las mujeres que abortan, y los mismos o los amigos de los que decidieron boicotear mi campaña electoral socialista.  Esta gente que se levanta y se acuesta con el odio encima, amargura y envidia, pertenece a aquella causa que se resume con la idea de la contra-reforma o la tradición católica.  Respetable, bueno, hasta que llegan a estos extremos. Yo no comparto estas ideas, más bien me repugnan, pero no pego a la gente que no  piensa como yo.

A mi me atacaron por múltiples motivos pero con trasfondo de traición a la causa. Lo cierto es que uno puede acercarse a una causa, y negarla si quiere, al día siguiente.  Pero para poder negar una causa, a veces, es necesario haberla visitado. Si no te gusta, entonces, te buscas otra, como un novio o una novia. Hay millónes de causas al igual que millónes de parejas posibles.

Mi caso no tuvo que ver con lo que pasa ahora en Francia pero los que estaban detrás son los mismos que le sacaban el tema a François Mitterrand. Él decía que para poder decir que sí a algo, hay que poder decir que no. “Pour dire oui, il faut pouvoir dire non. …” (y viceversa)  Yo lo aplico a las causas y digo: POur pouvoir dire oui aux droits de l’homme, il faut pouvoir dire non aux droits de dieux,… (qui n’existent pas, selon moi). Lo amplío con otro aforismo:” Il faut toujours avoir deux idées : l’une pour tuer l’autre”. Pero, como decía muy bien el mismo François Mitterrand,  que fue también perseguido por quienes le consideraron un traidor: “la derecha nunca te lo perdona”. Al final los católicos ultraderechistas son igual de vengadores que su dios; si les abandonas te condenan, te excomulgan, porque simplemente,  no son tolerantes, y no aceptan la diferencia. Sí claro, existe aquella derecha centrista, la famosa “droite molle“, la blanda, pero que cuando menos te lo esperas, como está sucediendo ahora, se endurece y se llena, también, de odio.

De modo que por haber vivido en primera persona ataques por parte de la derecha más extrema, aunque por motivos distintos (simplemente querían arruinar mi carrera política),  me esperaba que todo esto pudiera ocurrir en Francia y en el año 2013, a pesar de que Francia sea un Estado laico y gobernado por los socialistas. El clima en Francia en esta primavera de 2013, que contrasta con la eufória de 2012, es propio de finales del siglo XIX cuando empezó el caso Dreyfus. El problema es que los socialistas  no sabemos actuar cuando se producen estos incidentes, pues siempre nos planteamos aquella pregunta que se hacía Saint Just “Faut-il refuser la liberté aux enemis de la liberté?“. La respuesta es obvia. ¿Y quiénes son los enemigos de la libertad y en gran medida responsables  de todos estos sucesos? Los católicos tradicionalistas, reaccionarios y ultraderechistas, algunos más que otros, claro, porque me imagino que algunos se salvarán. Son los mismos que condenaban a Dreyfus, que era inocente.

Me solidarizo con las víctimas de estos ataques. Adjunto imagen como muestra de apoyo a la causa gay a través signo de igualdad: equality (=). Condeno, naturalemente, todos los actos homófobos, sean los que sean. Y pido a Manuel valls, ministro del Interior de la República francesa que actúe como responsable político porque no se puede tolerar que pase esto.