LA SOCIEDAD DEL MIEDO

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Imagen en el dominio público

La sociedad del miedo.
Ayer, mientras repasaba lo último colgado por mis amig@s, me encontré con esta llamativa publicación compartida por mi querid@ amig@ y ciberactivista, Isabel, de Barcelona. Más fácil y expresivo no puede ser: un folio en blanco y en el centro la siguiente expresión “SIN MIEDO”. No he podido dejar de compartirlo, yo también, pues me parece de vertiginosa actualidad en tanto en cuanto considero que vivimos, los españoles, los europeos, en una situación de miedo permanente: miedo a perder su empleo, miedo a que nos cierren los centros de salud, miedo a pasar hambre, miedo a ser maltratat@s etc. Vivimos en una sociedad de miedo generalizado.
Sin embargo, la imagen que comento nos insta, creo, a vivir SIN MIEDO. ¿Es posible hoy en día vivir sin medio?
La dialéctica del miedo y su contrario, o sea vivir sin medio no es ninguna novedad. En en el fondo, es una de las grandes cuestiones políticas. Sin el miedo no se puede entender la construcción de lo que hoy llamamos Estado. Fue Thomás Hobbes, el filósofo inglés quien mejor reflexionó sobre el miedo. El mismo se consideró el filósofo del miedo debido al contexto de guerra civil en el que vivió. El hombre es un ser conflictivo por naturaleza, seguramente por su instinto natural de apropiación, de modo que en su estado natural es un auténtico salvaje. Hombres y mujeres viven en un mundo inseguro y la única forma para salir del estado de naturaleza, o el estado del miedo, es el Estado con mayúscula o lo que él llamó el Leviatán. Todo ello facilitado por el pacto social, un pacto según el cual se cede al Estado la prerrogativa de asegurarnos cierta seguridad.
Aplicado a los tiempos presentes, siglos XX y XXI, el pacto social no es sólo un pacto de seguridad sino de tener asegurada cierta calidad de vida a través de un Estado que presta servicios: sanidad, educación, prestación por desempleo etc. Es el Estado del bienestar, Estado proveedor, benefactor: el Gran Estado. El debate está encima de la mesa con ocasión de las presidenciales americanas. Y en Europa, cuando la crisis alcanza su paroxismo y la “austeridad” se vuelve depredadora los primeros y más afectados son los tradicionalmente beneficiarios del Estado del bienestar. Mientras se intentan salvar entitades bancarias, muchos ciudadan@s están a la deriva, sufren y ven su situación deteriorarse a marchas forzadas por un Estado que ya no responde, que ha dejado de asegurarnos que una vida justa y digna todavía es posible. Esto es el desmantelamiento del Estado del bienestar, la gran obra maestra del neoliberalismo furibundo y colérico. Hoy el Estado siembra miedo, no cabe la menor duda. No protege, desportege, no da seguridad sino inseguridad. Hemos pasado, como dijo Ramón Cotarelo en su libro “del Estado del bienestar al Estado del malestar”.
Vivir “sin miedo” se habría convertido entonces en una especie de “desideratum”, una utopía. Cuanta razón tenía Hobbes cuando describía al hombre “poor, nasty and miserable”.