LA SOLUCIÓN OBAMA II

La imagen es de la Casa Blanca.
La imagen es de la Casa Blanca.

¿Cómo empieza un buen demócrata americano del siglo XXI su discurso sobre el estado de la unión? Hablando del Presidente Kennedy, o sea, de un míto. Podía haber invocado a dios, como lo hacen muchos americanos, pero optó por algo más humano.

De cara a los ciudadanos americanos, los congresistas que les representan, y la opinión pública internacional que le estaban observando con lupa, su discurso con alusión a un icono de la política, ha sido tranquilizante y esperanzador, en un contexto de recesión realmente alarmante  y angustioso. Ahora bien, hablar de John K es sólo una infusión de tila para calmar el pánico americano y mundial.

Obama ha tranquilizado al pueblo americano  prometiendo “un Estado al servicio de la clase media“. Con esta apuesta por la clase intermedia entre los más ricos ( clase alta) y los más pobres , la clase que se sitúa más abajo y, por tanto, merece ayuda, Obama se ha comprometido a moderar el conflicto social, una forma óptima  para evitar que el conflicto de clase se siga agudizando como consecuencia de la crisis.  Además, en un país donde el “estatus económico” y el “prestigio personal” son tan importantes socialmente, ha dado un “new hope” (una nueva esperanza) a los más afectados por la crisis y que están perdiendo fe en la política. ¿Cómo conseguirlo? Evitando que los que son pobres sean más pobres (aumentar el salario mínimo, por ejemplo), y haciendo que la ya existente clase media no desaparezca, o sea todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno del señor Rajoy.

Algo muy relevante para nosotros los europeos que no vemos la  salida del “túnel de la crisis”,  es que nos ha tendido la mano <<ofreciendo libre comercio a la UE>>, lo que le convierte, según los medios, en un presidente americano muy europeo,  al estilo Kennedy, que triunfó en Europa, no sólo por su cultura muy europea a la que contribuyó su bella y culta  mujer,  Jackie, sino por su célebre frase: Ich bin ein berliner, que naturalmente hay que situar en el contexto de la guerra fría y de la crisis de Berlín, pero que puede tener más interpretaciones. Habida cuenta que, en repetidas ocasiones,  la solución a nuestras (europeas) crisis (bélicas, económicas ..)  ha dependido de los Estados Unidos y la ayuda que nos han “prestado”, tal vez todo ello acabe siendo un mensaje muy estimulante para nosotros, los europeos, incluso diría yo que suena a solución.

Su discurso sobre el estado de la Unión, que rebasa lo nacional, ha sido esperanzador, tal y como lo demuestra también su nuevo retrato oficial que he encontrado en la web de la Casa Blanca: aparece sonriendo, mientras que en el de 2009, no lo hacía.  Tal vez sea un guiño para asegurarnos  que su divisa sigue en pie, la que decía, “sí podemos”, “Yes, we can”.