ELECCIONES AMERICANAS, I

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INTRODUCCIÓN A LAS ELECCIONES AMERICANAS DE 2012

A día de hoy, en España, estamos tan absorbidos por las protestas ciudadanas y nacionalistas, todas muy legítimas por cierto,  que casi nos hemos olvidado de las elecciones norteamericanas, y digo “casi”, porque evidentemente las elecciones en Estados Unidos siguen estando en el ojo del huracán mediático y, a la vez, en el ojo del huracán “Sandy”, pero lo cierto es que apenas, es decir, penosamente,  nos hemos sensibilizado con los afectados por el violento “Sandy”. En el fondo, será que corren  tiempos tormentosos para la solidaridad y el altruismo, tal y como lo reflejan las políticas de nuestros gobiernos neoliberales y “neo-cons” (curisoso que en francés “Cons” significa “gilipollas”): cuanta más crisis, más duros, crueles, incomprensivos, lo que significa  más austeridad, más egoistas, menos solidarios con los más desprotegidos, y eso también se percibe en nuestra relación con el mundo. La crisis económica nos hace más egoistas y codiciosos, de modo que cada vez miramos más hacia adentro. En España, incluso, hemos convertido un asunto nominalmente “periférico”, el nacionalismo catalán, en un asunto especialmente central. La cuestión catalana ocupa casi toda nuestra atención.  Sin embargo, me parece imprescindible mirar hacia el otro lado del Atlántico, porque aunque muchos consideren que  nadie es imprescindible en este mundo, los Estados Unidos de América,  creo, no sólo son un país verdaderamente sobresaliente, sino que francamente imprescindible  en términos de salida de la crisis, lo más acuciante en este momento. En cualquier caso, los USA son los amos del mundo, y a los “amos”,  como dirían algunos en términos de  “lucha de clases”, hay que observarlos siempre con recelo, por lo menos, por miedo a la explotación, dominación, abuso de los más débiles por parte del más fuerte. Por lo menos es una manera de ver las cosas, entre otras, lo que no quiere decir que sea la mía.

Estamos en la recta final de la campaña americana : queda muy poco para el gran jubileo electoral, es decir,  las elecciones americanas entre las cuales destacan las presidenciales, habida cuenta que, creo, se eligirá a alguien más que al “Big Boss” o “Patrón del mundo”.  Fue bastante determinante el “cara a cara” Obama /Romney de hace unas semanas, creo que es  EL DEBATE que permite vislumbrar quién, tendrá la suerte, o por lo menos más posibilidades de ser el nuevo Líder mundial, osea, el “Jefe del mundo”. Parece ser que hay buenos augurios para el actual presidente, Barack Obama, el cual dejó muy claro que Rusia ya no es enemigo “natural”, que China está bajo control, y que Oriente Próximo, o sea, el crudo, ha sido el nudo gordiano de su política exterior, la que tal vez le permita ampliar su estancia en la Casa Blanca, puesto que su política interior  se ha hecho borrosa con el paso del tiempo, decepcionando así a los muchos que creyeron en su esperanzadora campaña del 2008 del “Yes, we can”, que más bien ha sido un gobierno  del “We hardly can”, algo parecido a lo titubeos del actual Presidente de la República francesa, en definitiva políticas progresistas de medio pelo, blandas, lo que yo llamo “progresismo de fin de semana”. Evidentemente tengo muy claro que de poder votar en este gran páis, lo haría por el Señor Obama, que sin duda es el mejor de los candidatos, o por lo menos, el menos malo, sobre todo si lo comparamos con los insensatos y retorcidos republicanos americanos representados por Romney y su jóven colaborador del Tea Party.

¿Qué se podría esperar de un  Obama II?  Creo que hay dos interrogantes, y por tanto, dos lecturas respecto a una próxima victoria de Barack, que es la deseada aquí. La primera es la del propio ciudadano americano. ¿Qué puede esperar el ciudadano americano? Entonces, yo diría que  Obama debería reafirmarse en sus promesas no cumplidas del Yes we can. Y, tal vez, lo más deseado serían verdaderas políticas encaminadas a reducir las duras desigualdades que son consecuencia directa del despiadado sistema neoliberal americano. Socialistas ya sabemos que no serán. Pero, por lo menos políticas de corrección, puesto que  en ello consiste aspirar a ser de izquierdas o progresista, lo que viene a ser lo mismo. Y , claro, no descarto que salga alguién preguntándome qué más me da a mí la política interior  americana puesto que no soy ciudadano americano. Primero, porque le deseo lo mejor al pueblo americano y a  todos los pueblos del mundo. Y lo segundo es lo que da pie a la segunda lectura,   la internacional. ¿Qué podemos esperar nosotros, ciudadanos del mundo, del líder del mundo? Seguramente que nos muestre el camino para salir de esta maldita crisis, más allá de su política internacional enfocada al mundo árabe.Y, por último, pues es lo último que deseo, y lo quiero dejar claro,  ¿Qué se puede esperar del otro candidato? Pues, evidentemente, como en todo sistema bipartidista, todo lo contrario que el primero aspirante.

Durante los próximos días, los noticieros  no pararán de dar noticias sobre la carrera a la presidencia, porque de ello se trata, de una carrera frenética en kilómetros, pero también en dollares. Una amiga mía experta me contaba la de millónes que se están inyectando en este “ring” donde luchan dos ambiciosos boxeadores. La pregunta es: ¿Hacia quién va encaminada esta lucha? ¿En beneficio de quién? De unos pocos segurísimo, como siempre en política. ¿Acaso de unos muy pocos? Lo que sí está claro es que queda por convencer a unos pocos, muy pocos, los llamados “swing states”,  y que son estos pocos los que tienen la última palabra: Florida, Carolina del Norte, Ohio, Virginia, Colorado etc. Por cierto, grandes Estados, del tamaño de cualquier Estado miembro de la UE. Igual de grandes van a ser las mentiras que vamos a oír en boca de los dos aspirantes para poder ganar a toda costa el poder no sólo en Estados Unidos, sino del mundo entero. Una reflexión también sobre el tema de la gobernanza mundial.

To be continued…