ELECCIONES NORTEAMÉRICA, III

Después de una  intensa noche electoral que  me ha quitado muchas horas de sueño, por fin,  se ha confirmado la victoria de Barack Obama como Presidente de Estados Unidos. Es la victoria de los demócratas, de la democracia, de un modelo de sociedad, el de la justicia social y, afortunadamente, representa la derrota del fanatismo y la intolerancia. La sensación de todos l@s que le hemos defendido esta opción, es,  gran alegría, no sólo porque tengamos un sueño para América y para el Mundo, pues estas elecciones conciernen al mundo entero, sino porque queremos que los sueños se hagan realidad en materia de derechos humanos, sobre todo.

La noche ha sido intensa en las redes sociales, donde obviamente había pocos politólogos de mi entorno. Estaba presente, evidentemente, Palinuro que, a primeras horas de la mañana, publicaba un brillante comentario, que recomiendo, sobre El DERECHO al matrimonio para tod@s. POr tanto, además de algun@s prestigiosos politólogos y periodistas, las miradas, tweets e interacciones se centraban en EL POLITÓLOGO de la mañana y del día: Barack.  La cosa empezaba mal con Indiana y Kentucky. Hubo momentos de preocupación, cuando ya se estaban alcanzando los 100 primeros votos electorales, aunque estaban todavía pendientes los resultados de los Estados pendulares, los más significativos en términos de victoria o derrota. Personalmente, al ver que Romney no ganaba en su propio Estado, me he quedado muy satisfecho, porque eso representa una primera derrota: si no ganas en casa, como en fútbol, es mala señal. Florida generó mucho desasosiego y nerviosismo. Ohio fue dictaminante. Lo más importante: la victoria final, porque de no ser así, la cosa hubiese sido muy inquietante.

La recepción de la noticia en Europa ha sido la esperaba: alegría de todos los que nos sentimos demócratas y progresistas.  Hollande, o  Rubalcaba lo manifestaban esta mañana.  Del otro lado, como es de esperar, me refiero a la derecha española, caras de poca satisfacción, como la de la vicepresidenta de nuestro gobierno de retrógados, ya que entre el nacionalcatolicismo y los mormónes no hay grandes diferencias de apreciación.

Esta victoria es una gran victoria, no sólo porque ha sido mayor que lo esperado en votos electorales y, por tanto, no tan reñida como lo pronosticado, sino una victoria también  en la cámara alta, el senado americano, una victoria  también de la participación política, más alta que lo esperada, y en términos generales una victoria de la LIBERTAD contra la intransigencia y el apasionamiento religioso.

La imagen es de la Casa Blanca
La imagen es de la Casa Blanca