LA REINA

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Les adieux de la Reine

UN ASUNTO DE FRIVOLIDADES

Es bien sabido que esta crisis económica en particular, más que cualquier otra, afecta a los más pobres no sólo porque han sido las primeras víctimas, sino que les toca pagar el precio de los errores del capitalismo financiero y de los especuladores inmobiliarios, a través del poco consumo que les queda por permitirse. Los tiempos de recesión deberían, por lo contrario, significar solidaridad y más sentido común a la hora de derrochar el dinero público, es decir, el que es de todos, por la voluntad del pueblo.

Por eso, me encoleriza bastante el comportamiento de nuestros representantes, no sólo del gobierno actual que es reprochable al 99,9 % pues lo hace todo al revés, es decir, en contra de los intereses ciudadanos, sino también de aquellos o aquellas representantes que también lo son del pueblo, como los monárcas y príncipes españoles, puesto que la monarquía, es,  parlamentaria. Desde la caza de elefantes, que es condenable no sólo por su coste, sino por el desprecio hacia los derechos de los animales, hasta sus problemas de salud que se resuelven en centros onerosos de la sanidad privada, y haciendo las compras de navidad en Londres, como si en España no hubiese bastantes comercios esperando los reyes, no de oriente, sino de España.  Digo eso a raíz de una fotos de nuestra reina consorte realizando compras en Londres, donde además creo que todo es el doble o tríple de caro que en España. Naturalmente, cada uno es libre de gastarse el dinero como quiere, salvo que aquí es como gastarse el dinero de una beca de investigación sobre la que no hay control. A mí, personalmente me choca, pero tal vez a otros no les choque.

Este tipo de frivolidades, que yo considero conductas irresponsables, pero humanas y, por tanto, perdonables, son actos que llaman la atención. También llamó la atención, en su día, aquella frase de María Antonieta, reina de Francia, que mandó comer bollos al pueblo que pedía pan, y que decía parece ser que “s’ils n’ont pas de pain, alors qu’ils mangent des brioches”.  No sé hasta qué punto esta frase es veraz, pero indignaría a más de una “tricoteuse” de aquél entonces, es decir, las ciudadanas de París que fueron a Versalles a buscar al rey, la reina y sus hijos. Eso reflejará, probablemente, la última película de Benoît Jacquot sobre los últimos días de María Antonieta llamada Les adieux à la reine. Le deseo larga vida a nuestra reina que, sin duda, es muy buena reina, raramente mete la pata porque es extremadamente precavida y, sobre todo, una gran embajadora de nuestro país, pero creo que podía haberlo evitado, pues este tipo de paseos inecesarios por el barrio londinense de Kensington puede ser interpretado, por los tiempos que corren, como una auténtica extravagancia (del latín extra vagari: errar fuera de los límites).

Trailer película: Les adieux de la Reine