LOS ALCÁNTARA CUENTAN EL 23F

23f

El regreso de la familia Alcántara, a través de la serie “Cúentame como pasó”,  se va a centrar, esta temporada, en  el Tejerazo, es decir la intentona golpista (23F) de Tejero, Armada, Millans, pero conocido como el golpe de Tejero pesa a que éste último, es decir, Tejero, un guardia civil,  no fue más que un mandado,  encargado de dar unos pistoletazos en el Congreso de los diputados.  Me parece muy interesante que, a través de una serie de televisión, se sigan recordando, unos hechos, que podían haber cambiado el rumbo de nuestra jóven democracia. Es importante para las nuevas generaciones,  que no se olvide nunca que los militares, en España, han tenido siempre una odiosa manía de querer conquistar el poder, cosa que han conseguido en muchas ocasiones, y que  significa que en tiempos de dictaduras militares NO HAY ni democracia ni libertdad (las dos caras de la misma moneda). Algunos dicen que en España, a falta de medios o recursos, la calle era controlada por los militares, y las conciencias por los sacerdotes (siglos XIX y XX). Así fue hasta 1975  (HOY LOS PRIMEROS HAN PERDIDO PESO, PERO LOS CURAS SIGUEN EN PIE DE GUERRA). Es una tesis muy pertinente. Yo añadiría otra lectura, complementaria: los militares, cuando no podían hacer la guerra optaban por hacer política,  sobre todo si consideramos que la política es la continuación de la guerra por otros medios y viceversa. Aunque en realidad, habría una tercera lectura todavía más interesante: los militares españoles han sido los máximos  defensores de la España católica.

Lo cierto es que los Alcántara, protagonistas de la serie, están metidos en este meollo del golpe: Toni,el hijo, que es periodista, va a presenciar la entrada de Tejero en el Congreso, conocida por sus palabras malsonantes.  Inés está en Valencia, por tanto cercana al golpe de  Millans. El tío comunista se refugia en casa de un falangista, y muchos más detalles que no habrá que perderse. A mí, personalmente, me gustaría ver la versión/interpretación que dan del golpe, porque sobre este tema tengo mucha curiosidad.  Sabiendo que está detrás TVE, es decir la tele de Rajoy, no me extrañaría vislumbrar la mano invisible del nacionalcatolicismo español, pero está por ver. Yo, evidentemente, tengo mi propia lectura, que a lo mejor cambia, porque sobre el 23 F  se ha especulado mucho, y  falta mucho por descubrir, sobre todo en cuanto a la trama civil.

Los años 80, en España, fueron muy difíciles, porque  marcados por una fuerte conflictividad político-social.  Suárez, el hombre del compromiso, se veía cada vez más debilitado: la moción de censura de Felipe que aunque no prosperó dio protagonismo al joven socialista, y dentro de UCD se abrieron fisuras. Adolfo Suarez, entonces,  dimitió considerando que no quería  que la democracia en España volviera a ser un paréntesis, tal vez en referencia al Sexenio o  la Segunda República. Y me imagino que el temor de Adolfo era el temor de muchos. Lo cierto es que la democracia española era muy frágil, de hecho muchos autores han habaldo de “democracia vigilada” (por los militares). El mayor peligro no eran aquellos pequeños partidos  como el de Blas Piñar que el propio sistema electoral conseguia frenar, sino los propios militares que seguían en la dialéctica de amigo-enemigo, es decir, de la falta de compromiso. Con la dimisión de Suarez, los militares utilizaron aquél breve instante de vacío de poder para reconquistar España. La investidura de Calvo Sotelo fue el momento idóneo cuando irrunpió, de golpe, el destacamiento de la  guardia civil.

Las grandes preguntas o incógnitas que han permanecido hasta el día de hoy conciernen al alto mando, los fallos o el papel de monárca. Es bien sabido que los golpes o putsch deben hacerse con mucha celeridad, no se puede perder tiempo. Parece ser que se rompió la cadena de mando. Se dice que se esperaba a una autoridad que se hiciera cargo del asunto. La gente suele recordar a Tejero por su conocida  frase “todos al suelo”, pero los peces gordos fueron Alfonso Armada y Milans del Bosch, militares de mucho prestigio aferrados a la España eterna, la de la Cruzada. Lo curioso es que el primero, Armada, fue una de las personas de más confianza de Juan Carlos, cuando la historiografía reciente sostiene que fue el propio rey quien desarticuló el golpe, y así parece que fue.  Por lo demás,  respecto a la trama civil sigue habiendo mucho misterio, porque  se ha echado mucha tierra encima, me imagino que a propósito.

Lo que está claro es que los militares que querían salvar a España sí eran monárquicos, pero ante todo eran españoles, y defendían una idea de España, la de Franco, la nacionalcatólica, menos relevante para Juan Carlos que quería, ante todo, construir una España democrática. Y, por tanto, es muy probable que el rey no lo respaldará y, por eso, lo desarticulara. Además, según he podido leer tenía muy presente la experiencia de su abuelo Alfonso XIII que había respaldado a Primo, o su propio cuñado el rey Constantino de Grecia a quien le salió el tiro por la culata unos años atrás debiendo abandonar su país.

Lo que pone de manifiesto el golpe, y espero se refleje en la serie, es que en aquel entonces nadie daba un duro por la democracia. Fue después de este episodio cuando los españoles se dieron cuenta que el franquismo había terminado. En cierta medida, el franquismo empezó con un golpe y terminó con otro, el del 23de febrero. POrque claro, gracias al golpe, Juan Carlos consiguió toda la legitimidad que no tenía, ni la dinástica ni la democrática, y dejó atrás, para siempre, la única que se conocía entonces, es decir, la franquista. A partir de allí afianzo la monarquía llamada parlamentaria. Por último, el golpe demostró también que la transición no había terminado en los 80, si es que ha terminado hoy.