MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

nadaLa iglesia católica ya tiene nuevo jefe, un argentino, bajo el nombre de Francisco.  Proviene de una “nación católica”, es blanco, de edad avanzada y tuvo simpatías, por lo menos, con una dictadura.  Se da la circunstancia que es jesuita, por tanto, forma parte de la Compañía de Jesús, el instrumento evangelizador de  Roma en tiempos de crisis, por tanto es muy probable que, al contrario de su predecesor, se ponga a viajar como un piloto de  Iberia.Hasta ahora hay pocas novedades. Tampoco sorprende mucho que sea contrario al matrimonio homosexual, ya que en la iglesia católica no cabe otra opinión sobre este tema: se condena con rabia. ¿Es una paradoja? Sí, lo es, puesto que  muchos de los que le han elegido probablemente sean homosexuales, pero al no asumirlo se esconden con temor y cobardía.

Nada sorprende en esta “elección”: es un acto político lleno de significado, pero el del continuismo. Los franceses tienen una expresión que refleja muy bien el estado de la cuestión sobre la iglesia católica y su rechazo al cambio: <<Il faut que les choses changent pour qu’elles restent les mêmes>> (tra: las cosas deben cambiar para permanecer intactas) lo que viene a decir que es más de lo mismo, y que los franceses también resúmen con la frase: <<Plus ça change et plus c’est la même chose>> (trad:cuanto más cambios, más de lo mismo). Lo más probable es que nada cambie. Seguirán condenando las modernas legislaciones (nacionales) en materia de derechos y libertades (aborto, matrimonio, filiación, igualdad de género) en nombre de “una verdad” que no han conseguido demostrar científicamente, y seguirán metiéndose en política a causa de la falta de separación entre lo espiritual y lo temporal, entre lo que es de la iglesia y lo que no lo es, que nuestros gobernantes, por lo menos en España, se niegan a entrever. “L’Église chez elle, et l’Etat chez lui”, decía Victor Hugo.

Me parece desmesurado el espacio que  los períodicos le dedican a esta “pobre” información que no lleva consigo ningún mensaje de cambio, renovación o novedad: mucho bla bla bla….“Much ado about nothing“!  (Shakespeare),  es decir,  “Mucho ruido y pocas nueces”. El cambio solo podrá venir de nosotros. Poner nuestra inteligencia al servicio de una iglesia y de este hombre es negarse la posibilidad de pensar y ser libres. Una vez más, el cambio depende de la autonomía de nuestra voluntad.