OTOÑO ESPAÑOL, II

THE  SPANISH REVOLUTION

El “Otoño español”, una forma de englobar a las protestas ciudadanas españolas y a la transición catalana hacia la independencia,  es una especie de  paralelismo que establezco con la Pirmavera Arábe, para expresar movimientos similares de protestas contra la opresión y la injusticia y,  por tanto, movimientos políticos y sociales de liberación. Algunos ya hablan de Spanish revolution junto con una  “descolonización de Cataluña”. En cierto modo es una forma de etiquetarlo o tipificarlo con terminología que tanto ha servido en la historia  de la humanidad. No es casualidad, guardan similitudes todos ellos, pero cada momento tiene su singularidad.

La protesta española contra el neoliberalismo despiadado del gobierno ultraconservador del Señor Rajoy,  en realidad viene de largo. Rebasa el marco otoñal, empezó tan sólo llegar el PP al poder con medidas inmediatas destinadas a  anular las conquistas del anterior gobierno en materia de derechos y libertades. Ya en épocas del gobierno socialista, el PP en la oposición, se ocupó exclusivamente de llevar al Tribunal Constitucional, gran parte de la legislación de carácter progresista. Entonces, a todos los miembros del nuevo gobierno se les vio el plumero, incluso aquellos que se reivindicaban más tolerantes. La realidad es que todos igual de autoritarios y fascistas.

Lo que nos  ha demostardo este gobierno es ya no sólo su incapacidad a la hora de gestionar los problemas económicos de nuestro país, que es obvio, sino comportarse como los peores intolerantes que la historia de nuestra democracia ha conocido. Declaraciones agresivas y despectivas respecto a los homosexuales como aquella comparación con las peras y las manzanas es tan sólo un ejemplo entre muchos. Luego, llegaron los recortes que paulatinamente han ido restringiendo el acceso de la ciudadanía a los servicios públicos de sanidad, de educación y muchos otros. Se han ido suprimiendo también las prestaciones a los más necesitados. En definitiva que nos lo están quitando TODO, cuando precisamente nos hallamos en un momento en que necesitamos de la ayuda del Estado, por lo menos los que menos recursos tienen, debido a la crisis o no. En el fondo, es una especie de justicia al revés, o la mayor de las injusticias, y que consiste en  quitarle al más necesitado lo que mÁS necesita para vivir. POrque la democracia no es sólo “un hombre igual a un voto”, una forma minimalista de definirla por cierto que se refiere a la igualdad de tipo formal, sino la búsqueda de una igualdad material,  para que el sistema sea el mejor entre los peores, como decía Churchill. También lo decía el político francés León Gambetta: la tarea no es definir que los ciudadanos son iguales, sino realizar esta igualdad. Evidentemente la igualdad material es una meta dificilmente alcanzable, pero corregir las desigualdes es un imperativo que yo catalogo de ético-moral. Imperativo del que no quiere oir hablar la derecha, y menos la española.

A todas estas injusticias y desprecios se suman los métodos empleados que son propios del más puro fascismo. No hay más que ver la manera en que se responde a las demandas de los ciudadanos que salen a la calle a pedir responsabilidades y manifestar su descontento. Se saca a las fuerzas de seguridad de forma parecida a la que lo hacía Franco, es decir, de forma desmedida y sin respeto a los derechos humanos. Hoy el espectáculo ha sido digno de una corrida de toros. Los ciudadanos han sido los toros, y los parlamentarios los espectadores.  ¿Qué consideración tiene este gobierno de nosotros? NINGUNA. Las imágenes hablan por sí solas. No tengo palabras para describir el horror que han provocado en el mundo entero. Desolador y escabroso. Bueno, sí hay una palabra: FASCISMO.

¿Qué se puede hacer ante esto? ¿Qué hay que hacer cuando suceden estas cosas? Seguir luchando sin parar, luchar por nuestros derechos, por nuestros vecinos les falta lo mínimo para sobrevivir, en muchos casos no tienen para comer, luchar por las nuevas generaciones, porque no queremos que hereden esta situación, luchar por quienes lucharon por nosotros contra el franquismo, porque no queremos que se vuelva a repetir. Nos libramos de todo aquello hace tan sólo treinta años. ¿Quién nos dice que no se vaya a repetir? Total, sigue en vigor el nacionalcatolicismo. Y por cierto, ¿Dónde están los curas? ¡A ellos que les gusta tanto condenar la violencia y la injusticia!

Hoy, de no ser que he tenido una sorpresa muy agradable y una conversación de lo más estimulante con amigo muy querido, he estado todo el día pasándolo muy mal por todos mis compañer@s arriesgandolo todo allí. Por eso, he intentado solidarizarme al máximo, y no escuchar los que me decían que es perdida de tiempo. La lucha por la libertad nunca es perdida de tiempo. Merece toda nuestra atención y preocupación. La lucha es la de siempre, contra los tiranos, sigue en pie, como me lo enseñaron mis maestros y la vida misma,  puesto que por mis elecciones personales y mi proyecto de vida, en otros tiempos no sería ni ciudadano ni hombre de pleno derecho, muchos como yo acabaron de hecho en una cámara de gas.

La lucha, inisisto, es la de siempre, y debe continuar. Respecto al 25 S, no es más que una parte de una larga protesta y lucha contra la opresión. La cosa sigue en marcha y mañana seguirá.