SÉGOLÈNE ROYAL EN ESPAÑA

12699_10151096304862000_411953339_nNo todo son malas noticias. Anoche, por ejemplo, bastante tarde, me enteré, a través de la redes sociales, que había llegado a España Ségolène Royal,  en concreto, a Bilbao. Sobre el motivo de su visita ya he publicado lo que los medios dicen al respecto. Desgraciadamente, al no encontrarme precisamente en España en este momento no he podido acudir a  Bilbao para verla, pues realmente hubiese sido un placer y un honor, para mí,  poder saludar a la que fue mi candidata a las elecciones presidenciales francesas del año 2007, y la que sigo considerando una de las personas más competentes y honestas de la vida política francesa.

Me gustaría poder escribir algo mejor sobre ella, porque, en verdad, se lo merece. POr lo pronto, tan sólo quiero, hoy, expresar a través de esta nota, lo relevante que es su visita, para mí, para nuestro país, y me imagino que para los socialistas, e incluso muchos no socialistas. Claro, no es frecuente que nos visiten políticos franceses de su talla: varias veces ministra, discipula del fallecido presidente François Mitterrand, varios mandatos de diputada, Presidenta regional del POitou-Charente, vice Presidenta de la Internacional Socialista y, lo que sin duda ha sido lo más comentado, su magnífica candidatura y campaña a las presidenciales francesas del año 2007 que prácticamente ganó contra la derecha, sobre todo si consideramos las profundas divisiones que existían en aquél entonces en el partido socialista francés, y lo muy poco que le ayudaron a ganar los de su propia familia política. O sea que estamos hablando de una auténtica valiente, además  de una gran profesional de la política.

Al margen de su valentía  que es una característica suya muy significativa, quisiera recordar también algunos aspectos más de la primera mujer que, en un país dominado todavía por el género masculino, fue candidata a una elección presidencial. Su defensa de la educación pública, del medioambiente, de los símbolos de la República hasta entonces monopolizados por la derecha, su lucha por la justicia social,  su defensa de la democracia participativa, son tan sólo unos ejemplos de lo muy innovadora que ha sido en Francia, y en el seno de su partido, el partido socialista francés.  Y, por último, lo más importante a destacar de esta gran mujer:  su cercanía con los ciudadanos, y su capacidad de escucha y de respuesta a las demandas de los mismos, como lo demuestran sus políticas en la región que gobierna. Eso es, como ella dice,  hace y demuestra todos los días, la “politique par la preuve”, la prueba que la política no son sólo palabras  en el aire o  falsas promesas.

Le deseo una feliz estancia en nuestro país y, en concreto, en Bilbao.  Espero la hayan recibido con todos los honores que se merece, porque es una gran dama de la política.

¡Viva Ségolène!