SOLDADO DE LA INTOLERANCIA

TIEMPOS DE RENUNCIAS, ABDICACIONES Y DIMISIONES

Después de la abdicación de la reina Beatriz de Holanda, es Joseph Ratzinger, conocido como benedicto XVI, quien ha decidido renunciar a su cargo, cosa que hará, oficialmente, el próximo 28 de febrero dejando la “sede vacante”, momentáneamente, claro. Ahora,  sería recomendable que lo hiciera Juan Carlos de Borbón y, sobre todo,  que dimitiera el señor Rajoy, así nos libramos “de todos los males” que afectan al “bien común”. En cuanto a lo primero, me refiero al señor Ratzinger, me imagino que las luchas (conflictos) de poder en torno a la sucesión ( en forma de elección) habrán empezado desde hace tiempo, entre el Opus Dei y demás facciones existentes (cosa similar a nuestros partidos). La cuestión es interesante, aunque, sea quien sea el próximo jefe de los católicos, poco creo, me temo, que vayan a  cambiar las cosas: seguirá siendo un modelo de sociedad cerrada, de superstición e intolerancia.

Respecto al señor Ratzinger, de orígen alemán (Baviera) y su breve pontificado, mi opinión es que su llegada significó un notable retroceso frente a lo que había significado el Concilio Vaticano II y sus tímidos intentos de reforma (Juan XXIII y Pablo VI). Aunque, se mire como se mire, la iglesia católica nunca, en realidad, en mi opinión, ha sido capaz de reformarse en profundidad, me refiero a lo dogmático.

Si le comparamos con sus predecesores, hay notables diferencias, por ejemplo, con Juan Pablo II. Yo siempre he pensado que Juan Pablo II, pese a esta imágen de hombre de buena voluntad que se le quiso atribuir, fue, en el fondo, un hombre del bloque occidental a quien se le encomendó la tarea de (co)participar a la lucha contra el socialismo real, es decir, el comunismo, y seguramente su papel, en este sentido, fue clave.

Ratzinger llega a posteriori, en un mundo que ya no es bipolar en el sentido capitalismo/socialismo, sino más bien “en choque”, en referencia a la tesis de S. Huntington con la que discrepo, la del “choque de civilizaciones”. Yo prefiero  hablar de un mundo en conflicto, sin lugar a dudas, pero en donde chocarían, por lo menos, dos modelos de Estado (y de sociedad): por un lado, un modelo laico de Estado (de convivencia) y otro impregnado por los valores religiosos y sus máximos representantes. Allí Ratzinger ha tenido un papel fundamental convirtiendo su pontificado en una auténtica cruzada en aquellos países, por lo menos de la Unión Europea, donde se ha intentado secularizar la sociedad y el poder político, por ejemplo en España, durante las legislaturas del presidente Rodríguez Zapatero, y para ello no hay más que recordar la cantidad de viajes que hizo a España, a pesar de su avanzada edad y mayores preocupaciones en el mundo de las que se podía haberse ocupado, como el hambre el mundo, por ejemplo.

¿Tienen los papas una función política internacional, más allá de su reinado “intra muros” vaticano? Obviamente sí, ya que al ser Estado, la santa sede tiene relaciones internacionales. Asimismo, como jefe(espiritual) católico, también, sobre todo si consideramos que la iglesia católica tiene, supuestamente, vocación”universal”, la de imponer a sus súbditos, dondequiera que estén los valores que predica y que son de obligado cumplimiento. ¿Y en qué consisten estos valores? En luchar, ya no contra el socialismo, sino contra la libertad, es decir, la autonomía individual. Este ha sido, en mi opinión, el estandarte de benedicto XVI, su lucha contra la libertad, la laicidad de la sociedad y del poder político.
Música de Bach, “Johanes pasion”: http://www.youtube.com/watch?v=ldA3HCyY42s