UNA MONJA CATALANA GUIANDO EL PUEBLO ESPAÑOL

Teresa-Forcades-Iglesia-empobrecerse-enriquecerse_EDIIMA20130414_0076_4[1]Hace tiempo que vengo observando a una figura bastante atípica de la iglesia católica y que se llama Teresa Forcades i Vila, una monja benedictina catalana, nacida unos años antes del mayo de 68, y cuyas frases circulan mucho por las redes sociales estos últimos meses. Sin ir muy lejos, hace unos días estaba sentada junto al catedrático de Ciencia Política de la UNED, Ramón Cotarelo, hablando de la crisis del Estado del bienestar, un debate apasionante  cuya reproducción se encuentra también en las redes, a través de you tube.

Tuve la suerte de descubrir a la hermana Teresa hace unos meses, gracias a un amigo mío de Barcelona que me habló de ella recomendándome a la vez la lectura de una de sus intervenciones publicada en la red facebook. Poco a poco, he ido observando su actividad en los medios, y debo decir que lo que dice es muy interesante, sobre todo porque lo dice ella que es monja. Hace unas semanas conseguí seguirla en la red twitter donde también está presente. Conozco poco su discurso, porque hace poco que la sigo, pero lo que he escuchado, leído y visto, me ha gustado. Es muy crítica respecto al capitalismo, sobre el todo el actual, el  financiero, que condena en nombre de la “solidaridad”. Como buena catalana, es defensora de la causa de su pueblo, la nación catalana, hasta tal punto que se ha sumado al carro del proyecto soberanista. Por tanto, es nacionalista catalana.  Entre muchas otras causas que defiende como activista, ciberactivista y ciudadana involucrada, cabe señalar su singular  feminismo.  Por tanto, contrariamente a muchas mujeres conservadoras y tradicionalistas de su época que niegan la posibilidad de conseguir más derechos, ella, mientras, es una mujer de su tiempo. Naturalmente, es defensora de los derechos de los más desfavorecidos y digo naturalmente porque me imagino que  lo hará en nombre de unos derechos “naturales”, es decir, de acuerdo al ius naturalismo.

Yo la definiría, utilizando un término propio de la época, como una monja indignada. Una pena que no haya conocido a Stéphane Hessel, aunque a lo mejor se conocían y lo ignoro, pero a falta de Hessel habrá conocido a Cotarelo, que es la versión española del intelectual indignado.

Hace poco, redacté un tuit sobre ella y en francés. El tuit o tweet decía: “Forcades: Unedelacroix_la_liberte_guidant_le_peuple[1] catalane guidant le peuple espagnol“, es decir, “Forcades: una catalana guiando el pueblo español” en  referencia al cuadro de E. Delacroix, La liberté guidant le peuple, porque me la imaginé en el lugar central del cuadro que ocupa Marianne, un símbolo de la libertad y de la revolución que Forcades desea y defiende: la democrática, es decir, la de siempre.

Tendría su gracia que fuese una monja catalana la que se encargara del porvenir democrático de nuestro país. Sería un auténtica transgresión la de ver una mujer, catalana y monja  ocuparse de la alternativa democrática, la que hace falta.  Algo que se le negó a Chacón, seguramente por ser mujer y catalana.

Por mi parte, Endavant Teresa!