POLÍTICA IN VITAM AETERNAM

¡Y dale con la política!

Hace días que no paro de hablar y escribir sobre lo sucedido en España estos días pasados y debo decir que, aunque la tarea es apasionante, a veces también resulta un poco agotador. Pero es propio de nuestro oficio, el de observar, describir y analizar lo que pasa en nuestro entorno , porque en el fondo TODO es política o casi todo. Si partimos del “yo” como individuo-ciudadano, y el reconocimiento por parte del Estado de nuestros derechos más individuales, entonces hasta nuestra intimidad tiene una esencia política. Nuestra salud es un “asunto de Estado,” de Estado del bienestar, e incluso yo diría que en ciertos aspectos,  hasta nuestra felicidad está ligada a la política. Para aclarar esta cuestión tan debatida por los filósofos siempre pongo el ejemplo de los homosexuales: sin derechos garantizados no SOMOS personas de verdad.

En todo caso, son muchos años los que llevo dedicándole tiempo a la política, yo diría que alrededor de quince años, e incluso hubo un tiempo en que pensé que podía dar un salto cualitativo, al pasar del estudio a la práctica de la política. Tod@s l@s que conocen mi experiencia de aquél entonces, mi “Annus horribilis”, el 2008, saben que fue una mala pasada, y respiro aliviado cuando pienso que todo aquello terminó. Pero de todo queda algo bueno, pienso yo, y lo tengo comprobado: mis convicciones políticas, desde entonces, se han vuelto casi inquebrantables con el tiempo, sobre todo cuando de luchar por la libertad se trata, y defender un modelo justo de sociedad.
Todo eso lo digo para que, mucha de la gente que se comunica conmigo en las redes sociales, con afinidades o sin afinidades políticas, amigos o enemigos, sepan que también me dedico a otras cosas. Es verdad, hago una tesis de ciencia política, hablo y escribo regularmente sobre política y sociedad, y cuando hay elecciones o causas que defender, me involucro bastante, en nombre de unos valores que considero universales y lo hago también de corazón, que sea por mi querida Ségolène Royal, el “Président normal”, José Luis u Obama. ¡Ah sí, Obama! Hace días que quiero intentar escribir sobre lo que ha quedado de aquella magnífica campaña del “YES WE CAN”, pero no lo consigo porque mis conciudadanos catalanes “fan” desde hace unos días, más ” pais” que nunca. Total, que estoy muy orgulloso de haber tomado las posiciones que he tomado, como ayer contra el fascismo español, el del gobierno por supuesto, a veces incluso casi he arriesgado amistades, pero al que le gusta la política siempre se debe mojar. Por eso nunca he acabado de entender aquella crítica un tanto feroz sobre mis escritos “arbitrarios”.
Lo mismo me pasa a menudo con mi tesis, es decir mi discurso sobre la necesaria  separación entre la iglesia y el Estado en España,  que considero un imperativo democrático, porque en mis comentarios a menudo sale esta cuestión, a veces incluso en tono vehemente cuando se trata de denunciar los abusos sexuales de los curas, cuestión que no tiene nada que ver con mi tesis. Porque claro, se solapan dos cuestiones o mejor dicho tres: la primera es que soy un defensor furibundo de la laicidad desde hace bastante tiempo y que reflejé por vez primera en un aponencia en la facultad junto con una amiga profesora , por otro lado investigo sobre la laicidad, y además me declaro abiertamente ateo, lo cual choca mucho con quienes me conocieron hace más de diez años cuando la catolicidad era un rasgo fundamental de mi personalidad. Son tres cuestiones independientes, pero que acaban conectándose sin querer.
Y sin querer acabo siempre hablando de política, y eso que hoy me propuse no hacerlo, de hecho quería escribir unos renglones sobre la película que he visto está tarde-noche sobre Marilyn Monroe, “A week with Marilyn”, estupenda por cierta, sin embargo he “pecado” de nuevo y he acabado hablando de política, pero entorno a mi, a mi propio YO, envuelto siempre de política. Política en forma de tesis, política a través de comentarios sobre actualidad teñidos de rojo que molestan a muchos porque quisieran verme de otra manera y no comprenden que la vida, en muchos casos es la crónica de un cambio.
Pero como he dicho antes, de todo queda algo bueno. De aquella época en que yo creía en un Dios todopoderoso, ha quedado la música. ¿Wagner? no, Parsifal vinó más tarde, pero Bach es de aquella época: la Misa en Si Menor, o la Pasión según San Mateo, que todavía escucho de vez en cuando, no por devoción a la cruz, sino al gran maestro. El “yo” de cada uno atraviesa caminos muy diversos, a veces tortuosos, parecidos a la vida de Jesús si es que este señor existió. Por lo menos comparto algo con el personaje: dio la cara en nombre de su padre y de unas ideas, las suyas, perfectamente respetables. Espero, sin embargo, no acabar como él, en una cruz, aunque la muerte llegará algún día, es una verdad ineludible. Quisiera concluir este pequeño escrito alegremente con algo de Bach, un Kyrie, de una Misa Brevis, porque después de este rollo mandar escuchar un Credo tendría castaña. El asunto es que, si bien recuerdo, las Misas Brevis o breves además de cortas no llevan CREDO, y a mi me viene de perlas porque como no creo en Dios así nadie me podrá acusar de hacer apología de los dogmas católicos y, así,  ser arbitrario.
¡Y dale con la política!
Hace días que no paro de hablar y escribir sobre lo sucedido en España estos días pasados y debo decir que, aunque la tarea es apasionante, a veces también resulta un poco agotador. Pero es propio de nuestro oficio, el de observar, describir y analizar lo que pasa en nuestro entorno , porque en el fondo TODO es política o casi todo. Si partimos del “yo” como individuo-ciudadano, y el reconocimiento por parte del Estado de nuestros derechos más individ

uales, entonces hasta nuestra intimidad tiene una esencia política. Nuestra salud es un “asunto de Estado,” de Estado del bienestar, e incluso si me apuran hasta nuestra felicidad está ligada a la política. Para aclarar esta cuestión tan debatida por los filósofos siempre pongo el ejemplo de los homosexuales: sin derechos garantizados no SOMOS personas de verdad.
En todo caso, son muchos años los que llevo dedicándole tiempo a la política, yo diría que alrededor de quince años, e incluso hubo un tiempo en que pensé que podía dar un salto cualitativo, al pasar del estudio a la práctica de la política. Tod@s l@s que conocen mi experiencia de aquél entonces, mi “Annus horribilis”, el 2008, saben que fue una mala pasada, y respiro aliviado cuando pienso que todo aquello terminó. Pero de todo queda algo bueno, pienso yo, y lo tengo comprobado: mis convicciones políticas, desde entonces, se han vuelto casi inquebrantables con el tiempo, sobre todo cuando de luchar por la libertad se trata, y defender un modelo justo de sociedad.
Todo eso lo digo para que, mucha de la gente que se comunica conmigo en las redes sociales, con afinidades o sin afinidades políticas, sepa que también me dedico a otras cosas. Es verdad, hago una tesis de ciencia política, hablo y escribo regularmente sobre política y sociedad, y cuando hay elecciones o causas que defender, me involucro hasta arriba, en nombre de unos valores que considero universales y lo hago también de corazón, que sea por mi querida Ségolène Royal, el “Président normal”, José Luis u Obama. ¡Ah sí, Obama! Hace días que quiero intentar escribir sobre lo que ha quedado de aquella magnífica campaña del “YES WE CAN”, pero no lo consigo porque mis conciudadanos catalanes “fan pais”. Total que estoy muy orgulloso de haber tomado las posiciones que he tomado, como ayer contra el fascismo español, el del gobierno por supuesto, a veces incluso casi he arriesgado amistades, pero al que le gusta la política siempre se debe mojar. Por eso nunca he acabado de entender aquella crítica un tanto feroz sobre mis escritos “arbitrarios” y “poco dignos de un académico” como se me acusó creo amistosamente. Sinceramente, no lo sé.
Lo mismo me pasa a menudo con mi tesis, es decir mi discurso sobre la no separación entre la iglesia y el Estado en España, porque en mis comentarios a menudo sale esta cuestión, a veces incluso en tono vehemente cuando se trata de denunciar los abusos sexuales de los curas, cuestión que no tiene nada que ver con mi tesis. Porque claro, se solapan dos cuestiones o mejor dicho tres: la primera es que soy un defensor furibundo de la laicidad , por otro lado investigo sobre ella, y además me declaro abiertamente ateo, y choca mucho con quienes me conocieron hace más de diez años cuando la catolicidad era un rasgo fundamental de mi personalidad. Son tres cuestiones independientes, pero que acaban conectándose sin querer.
Y sin querer acabo siempre hablando de política, y eso que hoy me propuse no hacerlo, de hecho quería escribir unos renglones sobre la película que he visto está tarde-noche sobre Marilyn Monroe, “A week with Marilyn”, estupenda por cierta, sin embargo he “pecado” de nuevo y he acabado hablando de política, pero entorno a mi, a mi propio YO, envuelto siempre de política. Política en forma de tesis, política a través de comentarios sobre actualidad teñidos de rojo que molestan a muchos porque quisieran verme de otra manera y no comprenden que la vida, en muchos casos es la crónica de un cambio.
Pero como he dicho antes, de todo queda algo bueno. De aquella época en que yo creía en un Dios todopoderoso, ha quedado la música. ¿Wagner? no, Parsifal vinó más tarde, pero Bach es de aquella época: la Misa en Si Menor, o la Pasión según San Mateo, que todavía escucho de vez en cuando, no por devoción a la cruz, sino al gran maestro. El “yo” de cada uno atraviesa caminos muy diversos, a veces tortuosos, parecidos a la vida de Jesús si es que este señor existió. Por lo menos comparto algo con el personaje: dio la cara en nombre de su padre y de unas ideas, las suyas, perfectamente respetables. Espero, sin embargo, no acabar como él, en una cruz, aunque la muerte llegará algún día, es una verdad ineludible. Quisiera concluir este pequeño escrito alegremente con algo de Bach, un Kyrie, de una Misa Brevis, porque después de este rollo mandar escuchar un Credo tendría castaña. El asunto es que, si bien recuerdo, las Misas Brevis o breves además de cortas no llevan CREDO, y a mi me viene de perlas porque como no creo en Dios así nadie me podrá acusar de hacer apología de los dogmas católicos y ser arbitrario.
 Vínculo música: https://www.youtube.com/watch?v=BdDsK50Kqsk